La mayor parte de las mujeres que acuden a nuestra consulta en busca de asesoramiento sexológico, lo hacen por alguna cuestión relacionada con su deseo sexual. Han experimentado una disminución del mismo y ello acaba afectando, en muchas ocasiones, a su autoestima y a su relación de pareja, lo que les lleva a buscar un tratamiento para la falta de líbido.
Si bien es cierto que esta dificultad sexual no es exclusiva del sexo femenino, es más habitual en ellas. En ellos, los problemas de deseo suelen estar asociados a situaciones de estrés o son secundarios a otras dificultades sexuales: problemas de erección, dificultades en el control eyaculatorio…
Sea como fuere, en este artículo queremos enseñaros una herramienta que utilizamos en nuestra terapia sexual para facilitar la recuperación de la intimidad, como paso previo a trabajar el cómo aumentar la líbido, ya sea hombre o mujer el que la padece. Una herramienta que forma parte del tratamiento para la disminución de la líbido. ¿Preparad@s?