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Mitos en las relaciones de pareja: cuando la ficción es nuestra realidad

Cuando decidimos formar una pareja, llegamos a ella con una serie de creencias preconcebidas (a ello nos referimos cuando hablamos de mitos en las relaciones de pareja) respecto a cómo deben funcionar las mismas. Estas ideas conforman nuestro ”ideal” de la relación y nos influye a la hora de gestionar la realidad del día a día de la misma. Cada miembro de la pareja aporta de manera más o menos consciente estas creencias que son fruto del aprendizaje en su familia de origen, de la cultura y la sociedad en la que vive, de sus experiencias… Y con ellas construye el ideario de cómo debe ser su relación. Siendo esto algo natural, se puede convertir en un problema cuando estas premisas son excesivamente rígidas y ello obstaculiza que la pareja encuentre nuevas formas de relación. Muchas parejas llegan a la convivencia y/o al matrimonio con expectativas irreales e idealizadas que llevan a la frustración y el desánimo y en ocasiones a la crisis de pareja.

A continuación os ofrecemos algunos de estos mitos “clásicos”, mencionados por Lazarus ya allá por 1985, pero que tal y como vemos en la consulta del terapeuta de pareja, siguen estando “de moda”.

  1. El amor romántico crea un buen matrimonio: el mito de Cupido o el enamoramiento eterno. Si creemos que toda la relación va a suponer el éxtasis del inicio, nos llevaremos un gran chasco. La relación evoluciona y el amor evoluciona. Las mariposas en el estómago son algo pasajero, pero llegarán otras cosas que también son agradables (confort, intimidad, compromiso…). Tipos de amor que existen. ¿Cuál es el vuestro?
  2. Los miembros de la pareja deben hacer todo juntos: esto nos llevara a la saturación emocional. Es importante compartir, pero también tener espacios personales propios que nos permitan el desarrollo fuera de la pareja y que fomenten relaciones no dependientes. https://aidepsicologia.com/amar-o-depender/
  3. Hay que luchar por el “matrimonio”: la relación debe ser algo que fluya, que sea sencilla y no una labor de esfuerzo constante. https://aidepsicologia.com/investigando-el-amor-tienes-una-relacion-saludable/
  4. Debes hacer feliz a tu pareja: los sentimientos y las emociones personales son territorio de cada uno. Tu felicidad es tu responsabilidad, y de nadie más ( ni de tu pareja, ni de tu jefe, ni de tu familia…). Partiendo de esta base no debemos cargar esta responsabilidad sobre nadie ni responsabilizarnos tampoco de la felicidad de nuestra pareja.
  5. Una infidelidad destruye el matrimonio: polémica cuestión. Una infidelidad puede provocar una crisis que haga evolucionar la relación hacia un lugar mejor, puede ser un estimulante a nivel sexual, aunque también, por supuesto, puede ser destructiva.
  6. Tener un hijo mejora una mala relación: no, no y no. Un bebé puede consolidar y enriquecer una buena relación, pero si una pareja va mal esta nueva responsabilidad, sólo empeorará las cosas.
  7. El matrimonio debería ser una sociedad 50/50: somos iguales en valor, pero podemos diferir en habilidades y eso reflejarse en la pareja. Por eso, en algunas áreas puede ser más funcional un 30/70 que un 50/50.
  8. Las parejas que se aman de verdad saben lo que el otro piensa y siente: una cosa es que la confianza y la intimidad que da la convivencia nos haga conocer bien al otro, pero otra cosa muy distinta es que nos haga desarrollar poderes adivinatorios. Tenemos una maravillosa capacidad que es el lenguaje: usémosla! Di lo que sientes, y no esperes que tu pareja sea Rappel.
  9. Un matrimonio infeliz es mejor que un hogar roto: hay pocas cosas más insatisfactorias que una pareja sin amor, mantenida por la dependencia (emocional, económica…), la pena, la culpabilidad o los hijos.
  10. Debes transformar a tu pareja en alguien mejor: creemos que tenemos el “derecho” o el “deber” de cambiar al otro. El verdadero reto en la pareja es la aceptación. Y si algo es inaceptable, quizás deberíamos plantearnos la viabilidad de esa relación. Si algo va mal durante el noviazgo, la tendencia es que el matrimonio lo empeore. El compromiso en sí mismo no funciona como solucionador de problemas.

 

Esta es una pequeña muestras de esos típicos tópicos que nos podemos llevar a la relación de pareja. Seamos flexibles y si sentimos que nos condicionan por su firmeza, los profesionales de la terapia de pareja, ¡podemos echar una mano!

 

Rebeca Lajos Rañó

Psicóloga-Terapueta de pareja en Aidé



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