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3 claves para tener una relación de pareja sana

Del mismo modo que el concepto de salud cada vez está más presente en nuestra cotidianidad, en el terreno conyugal cada vez son más las personas que se preocupan por tener una relación de pareja sana, algo que no es sencillo, ya que solemos llevar a nuestras espaldas “pesadas mochilas” que lo dificultan. En otra entrada de este blog os planteábamos un artículo titulado “Cinco claves para ser feliz en pareja”. En él, os dábamos algunas pistas sobre aspectos que son deseables en una relación de pareja y que suelen tener una correlación directa con la felicidad conyugal (aunque no olvidemos que la felicidad radica en el bienestar con unx mismx y no en volcar en el otrx la responsabilidad de hacernos sentir bien).

Pues bien, siguiendo en la misma línea de ese artículo, hoy queremos plantearos tres cuestiones para la reflexión, que pueden ser de utilidad para “diagnosticar” el estado de tu relación de pareja, testarte a ti mismx y saber en qué medida tu relación es sana. Incluso si ahora no tienes pareja, no importa:  tus experiencias en pareja del pasado y las expectativas de futuro te pueden servir de referencia (piensa que con estas reflexiones buscamos conocernos un poco mejor a nosotrxs mismxs y no tanto a la otra persona). Así que, ahí van.

¿Cómo es una relación de pareja saludable? Características de una relación de pareja sana

 

1. Cuando te preguntes cómo debe ser una relación de pareja, lo primero que tienes que plantearte es cuál es el modelo de pareja que para ti es el más adecuado, en el que te sientes cómodx. Para tener relaciones de pareja sanas es importante saber de tus expectativas. ¿Qué esperas de la relación? ¿Qué esperas de la otra persona? ¿Qué esperas que haga? ¿Y qué estás dispuesto a hacer tú por él o ella? Sé sincerx contigo mismx. Quizás para responder a esta cuestión te sea de utilidad cuestionarte qué aspectos de la otra persona o de la relación son para ti imprescindibles (sin los cuales la relación no tiene sentido, el límite mínimo, lo básico sobre lo cual construir la relación). Cuáles son los deseables (aspectos que, no siendo básicos ni fundamentales, añaden valor a la relación y hacen que mejore la calidad de vida conyugal). Y cuáles son los prohibidos (aquellos aspectos que de estar presentes supone que se cuestione la viabilidad de la relación, y que a veces están basados en experiencias negativas con anteriores parejas: -en ocasiones nos resulta más fácil saber lo que no queremos que lo que queremos-).

Una relación sana de pareja se basa en un proyecto sólido en el que los imprescindibles están presentes, los prohibidos no están y todo ello se adorna con deseables. Hay relaciones de pareja que se sustentan en los deseables (lo cual aparentemente puede generar mucha satisfacción que nos “deslumbre”), pero también generan mucho conflicto al no presentar los mínimos imprescindibles y/o dar cabida a los prohibidos. En relaciones como éstas, es muy habitual escuchar frases como “cuando estamos bien, estamos muy bien” (pero la propia frase denota que estar bien es la excepción y no la norma…)

Aquí os adjuntamos un ejemplo de cómo plantear esto en una tabla:

IMPRECINDIBLES        

(límite mínimo, o básico)

DESEABLES        

(recomendables, añaden valor)

PROHIBIDOS                  

 (no tiene cabida e la relación)

          Respeto

          Atracción mutua

          Sentido del humor

          Complicidad

         

 

          Independencia económica

          Afición por el deporte

          Sin cargas familiares

         

          Celos

          Agresividad

          Pesimismo

         

2. Repasa las “Cinco claves para ser feliz en pareja pensando en tu actual relación, en la que tuviste en el pasado o en la que te gustaría tener. Más que pensar en qué no tiene el otrx plantéate ¿qué puedes hacer tú para conseguirlas? Aquí te las mencionamos de nuevo, pero no dudes en volver sobre el artículo Cinco claves para ser feliz en pareja si quieres ampliar la información. Podríamos decir que estas son las 5 reglas para mantener una buena relación de pareja:

  1. La relación debe ser fácil, debe fluir sin demasiado esfuerzo.
  2. Los miembros de la pareja no deben tener naturalezas demasiado incompatibles, no ser demasiado diferentes. Esto no significa que las diferencias no puedan salvarse, lo que supone es que habrá que aceptarlas y afrontarlas.
  3. Los miembros de la pareja son verdaderos compañeros, son amigos. Sentir que el otro nos entiende y viceversa.
  4. Existe confianza en el otro: tener la certeza de que la pareja quiere nuestro bien y no nos va a dañar.
  5. Existe el deseo espontáneo de que el otro también esté bien, por encima de nuestros miedos o carencias. A veces podemos llegar a coartar libertades personales de nuestra pareja para manejar nuestras propias inseguridades.

 

3. Hay dos posibles razones por las que una persona se mantiene en una relación por muy insatisfactoria que ésta sea: por miedo a la soledad y por miedo a sentirse insegura (o por la combinación de ambas). Evalúa en qué medida estos miedos te pueden afectar en el presente o si te han afectado en el pasado. Si es así, es hora de que te plantees superarlos, que trates de ganar confianza y mejorar tu autoestima. De lo contrario, es posible que acabes en relaciones de dependencia que te pueden llevar a soportar “prohibidos” o renunciar a “imprescindibles”. Y eso, queridos y queridas, es “pan para hoy y hambre para mañana”.

Esperamos que estos consejos sobre cómo construir relaciones de parejas sanas te hayan sido de utilidad para hacer un autoanálisis sobre tus necesidades y deseos y, a través de ellos, llegar a un diagnóstico de cómo es tu relación. Y si ésta no está del todo sana, no descartes acudir a profesionales… ¡No hace falta estar en la UCI para solicitar asistencia!

 Rebeca Lajos Rañó
Psicóloga Sexóloga de Aidé



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