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TIPOS DE APEGO: ¿CÓMO INFLUYEN EN LA PAREJA?

La manera cómo nos vinculamos en pareja no sólo depende de nuestra personalidad o nuestras vivencias en otras relaciones, sino que está íntimamente relacionada con la manera en la que nos vinculamos en la infancia, es decir, nuestro tipo de apego.

¿QUÉ ES EL APEGO?

El apego puede definirse como el vínculo afectivo más primario, que establece el niño o niña con sus cuidadores durante la primera infancia. Este vínculo genera una serie de esquemas internos que condicionarán diversos planos de nuestra vida adulta como:
Es por esto que, nuestro tipo de apego influirá en aspectos como la forma de regular nuestras emociones, la capacidad para generar intimidad, el grado de compromiso que vamos a querer asumir en las relaciones, o el modo de afrontar los conflictos, entre otros. Como veis, no es algo baladí…

TIPOS DE APEGOS: ¿CUÁLES SON?

Existen básicamente 3 tipos de apego: el apego seguro, el ansioso y el evitativo (en realidad, en las teorías originales sobre el apego de Mary Ainsworth y John Bowlby, existían cuatro tipos de apego, incluyendo el desorganizado, propio de situaciones de maltrato y abuso, aunque en este artículo nos centraremos en los tres primeros, por ser los más comunes):

El niño o niña siente que sus cuidadores son incondicionales y responden a sus necesidades de forma eficiente. Están presentes y disponibles y lxs quieren, lxs valoran y cuidan eficientemente. Es por ello que, estxs niñxs aprenden a sentirse segurxs y queridxs, a verse valiosxs y a confiar en las demás personas, lo que les da alas para relacionarse de forma sana en la adultez. Así, en sus futuras relaciones de pareja, serán capaces de establecer vínculos sólidos, sin evitar el compromiso ni la intimidad, y en caso de ruptura, tenderán a aceptarla de forma natural, sin miedo a la pérdida o la soledad y sin victimizarse.

El niño o niña teme quedarse solx o ser abandonadx, ya que sus cuidadores se muestran distantes o ambivalentes (a veces responden a sus necesidades y a veces no). Por ello se muestran con ansiedad y desconfianza al sentir que no pueden contar con la protección que necesitan. Esto les genera una sensación de constante alerta para tratar de averiguar qué hacer para conseguir la atención, cariño y cuidados de sus figuras de apego. En sus relaciones adultas, tienden a la dependencia (emocional y/o instrumental) y suelen experimentar un miedo excesivo a ser abandonodxs, lo que les lleva a volcarse en los demás incluso por encima de sus propias necesidades para evitar ese posible abandono (lo que a su vez, merma su autoconfianza y su autoestima). Pueden buscar también en exceso la aprobación y reafirmación, ser también celosxs y controladorxs y muy sensibles a las críticas. En caso de separación, pueden resistirse a aceptarla y activar todos los mecanismos posibles para evitarla, y en el caso de no poder conseguirlo, la vivirán como víctimas y como la confirmación del peor de sus miedos; el abandono.

Es propio de niños y niñas que o bien no podían contar con sus figuras de apego (por no ser hábiles para dar cuidados, afecto y validación o por estar “muy ocupadxs”), o bien niños o niñas que han percibido que había muchas expectativas sobre ellxs (progenitores muy estrictos, por ejemplo), o que han tenido que hacerse cargo de roles adultos (cuidar de hermanxs pequeñxs, o de un progenitor enfermo), o que se han sentido que son una carga y ello les lleva a desarrollar una autonomía e independencia prematura. Sienten miedo a decepcionar o a molestar y ello les lleva a no ser ellxs mismxs, a no mostrarse, no abrirse y distanciarse de lo sentimental. En su vida adulta pueden parecer autónomxs y segurxs, pero no se muestran disponibles en lo emocional. Tienden a evitar la intimidad, a tener dificultad a la hora de expresar sus sentimientos, a no confiar en los demás, a demandar mucho espacio personal y alejarse del compromiso, como una forma de evitar el sufrimiento que les provoca el sentir que sus figuras de apoyo no van a estar disponibles (miedo al rechazo). En caso de ruptura, la tendencia es que les es fácil salir de la relación ya que en muchas ocasiones ya tenían un pie fuera de la misma, desde el inicio, o serán ellxs lxs que la abandonen de forma prematura, para no sufrir por sentirse “rechazadxs”.

¿QUÉ PASA CUANDO LOS DIFERENTES TIPOS DE APEGO SE RELACIONAN ENTRE SÍ?

Aunque no hay fórmulas válidas en el 100% de los casos, si podemos ver tendencias en este cuadro resumen de algunas de las implicaciones que tienen las distintas posibilidades de relación entre los diferentes tipos de apego. No olvidemos, que en el caso del apego ansioso y el evitativo, ambos pueden trabajarse para tender hacia un apego seguro y mejorar su satisfacción a la hora de vincularse en pareja.

¿CÓMO TRABAJAR LOS DISTINTOS TIPOS DE APEGO?

Como es lógico, lo deseable sería que como adultos todxs pudiésemos vincularnos desde un apego seguro, evitando las dependencias y las relaciones superficiales, pero este escenario es bastante utópico. No obstante, no hay que tirar la toalla ya que, si bien es cierto que tenemos una tendencia hacia un determinado estilo de apego (que es el que vivimos en la infancia), podemos trascenderlo y evitar así que nos lastre en nuestras relaciones adultas.

TIPS PARA MANEJAR UN ESTILO DE APEGO INSEGURO O ANSIOSO

  1. Elige bien a tu pareja: sí, una buena elección es fundamental para tener vínculos sanos. Elige a alguien de apego seguro y huye de alguien de apego evitativo, o pondrá aún más en jaque todas tus inseguridades. Para decidir si empezar una relación, elige tú a la persona, no esperes a ser elegidx.
  2. Atrévete a decir no: cuando alguien no te conviene o cuando alguien sobrepasa alguna de tus líneas rojas. Escucha ese “sexto sentido” que te advierte de que algo no va bien, y no te pongas excusas (“No debo precipitarme”… “Ya cambiará con el tiempo”…)
  3. Practica el “te elijo” en lugar de el “te necesito”: un vínculo sano surge de la elección libre y no de la necesidad. Me vienes bien, me sumas, me aportas… pero puedo vivir sin ti. No te necesito, sólo te amo.
  4. No te escudes en la conexión con la otra persona y en lo “difícil” que es encontrar a alguien con el que sentir “algo así”, para mantener un vínculo en el que no estás a gusto.  Si no sales de esa relación nunca sabrás lo fácil o difícil que es encontrarla de nuevo.
  5. No te victimices o te ancles en la queja por estar en una relación en la que te sientes insegurx. Toma las riendas y sé responsable de tus elecciones.
  6. Busca de modelos de apego seguro: tira de agenda y busca en tus contactos aquellas personas que consideras que tienen un apego seguro. Pueden ser tu inspiración no solo a la hora de elegir pareja, sino en otras facetas de tu vida.

TIPS PARA MANEJAR UN ESTILO DE APEGO EVITATIVO

  1. Acepta y valida tus emociones, incluso las negativas, y trata de manejarlas y comunicarlas de forma asertiva.
  2. Suelta el pasado y no compares relaciones: a veces los apegos evasivos tienden a idealizar relaciones pasadas, por lo que nada de lo que les llega, es suficiente.
  3. Se responsable emocionalmente y si no estás en modo “buscar pareja” de forma activa, comunícalo de manera abierta, clara y transparente, para dificultar que la otra persona se “enganche”.
  4. Si inicias una relación, mójate desde el principio: experimenta la introspección, bucea en el interior de tus emociones y comparte tus descubrimientos. Esto potencia la intimidad y genera vínculo. La única manera de superar los miedos, es exponerse a ellos.
  5. Cuestiona tus creencias irracionales respecto a la pareja, la intimidad y el compromiso: serán una buena manera de enfrentarte a tus miedos, antes de pasar a la acción (como temo al rechazo, mejor abandono yo primero y sufrimiento que me evito).
  6. Haz un listado de las ventajas que tiene estar en pareja (con un vínculo sano): el apego evitativo tiende a minimizarlas, así como a maximizar sus desventajas.
  7. Encuentra un modelo de apego seguro y aprende de él o ella: será tu mejor fuente de inspiración.
Si quieres saber más sobre tu tipo de apego y cómo afecta a tus relaciones, no dejes de buscar ayuda profesional. Nuestro equipo de psicólogas y terapeutas de pareja pueden darte las pautas necesarias para llevarte hacia un apego seguro y un mejor vínculo en tus relaciones.
Rebeca Lajos
Terapeuta de pareja en Aidé

Nota: Diferencia apego y vínculo;

Apego adulto surge de un apego ansioso o evitativo en la infancia y el vínculo (sano), del apego seguro (no necesidad del otro)
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