1. IDILIO: es la etapa del enamoramiento, del deseo de fusión constante, la etapa en la que sentimos que somos “tan iguales”, que creemos firmemente que el futuro sólo puede ser armonioso. Ambos miembros enamorados, dan la mejor versión de sí mism@s, a la vez que anulan su espíritu crítico y tienden a no ver lo que no les gusta del otr@ (o lo minimizan). Idealizan a la pareja y se enamoran de la idea de estar enamorados. Esta fase de la relación de pareja encaja a la perfección dentro del ingrediente de la “pasión” del triángulo de Stenberg, del que ya hablamos en nuestro artículo sobre “Los ingredientes del amor”
2. LUCHA DE PODER: en esta etapa de una relación en pareja bajamos a nuestra pareja del pedestal al que la subimos en la primera fase de la relación y ahora si, activamos nuestra actitud crítica de nuevo, y caemos en que “no eres exactamente como yo creía” (y viceversa). La lucha de poder empieza cuando intentamos que el otro/a sea del modo que creo que debería ser, en lugar de aceptar la ventaja que supone para mi que el otro/a sea diferente. Esta etapa es la última para muchas parejas ya que, bajar a la tierra después del Olimpo del idilio, les resulta insuperable. A veces, los mitos sobre las relaciones de pareja y “los cuentos de hadas” nos juegan malas pasadas…
3. ESTABILIDAD: en esta etapa de la relación de pareja renunciamos (en la mayor parte de los casos) a cambiar al otro/a, le aceptamos como es y aprendemos de el/ella. Es una fase de la pareja de crecimiento muy interesante: ya no luchamos por ganar o porque funcione, sino que negociamos una serie de reglas que nos ayudan y hacen que la relación sea fácil y fluya. El mayor aprendizaje de esta etapa en las relaciones de pareja es que nuestro compañer@ no va a satisfacer todas nuestras necesidades. El riesgo de esta etapa es que esta “paz y tranquilidad” nos puede hacer caer en la rutina, la cotidianeidad y… ¿la apatía?
4. COMPROMISO: esta es la etapa en la que sentimos que “somos un equipo”. Hemos ganado en autoconocimiento y hay una profunda empatía con el otr@. Ya no sólo no sentimos la necesidad de remodelar al otro ni de estar de acuerdo en todo, sino que, además, nos amamos desde el “te quiero” y no desde el “te necesito”. La relación no se mantiene desde el apego dependiente, sino desde el “te elijo” cada día. Pero el llegar a esta etapa no implica que ya esté todo hecho. De hecho, dar la relación y a tu pareja por sentada es su principal enemigo.
5. CREACIÓN CONJUNTA: en esta fase de las relaciones de pareja existe un profundo sentido de unión, la sensación de que el equipo es indestructible y eso nos lleva a querer compartir, además de la relación, cuestiones creativas: una nueva casa, ampliar la familia, un proyecto conjunto, compartir una actividad de ocio nueva… Igual que en la etapa anterior, en ésta no hay que olvidar mimar la relación, no sea que el volcarnos con tanta “creación” haga que la relación se resienta.