Imagina tres cajones donde incluyes las cosas que haces en el día a día. Cada uno de ellos representa tres elementos diferentes: (ver figura 1)
- El cajón del DESEO: incluye todo aquello que haces porque te apetece, te nace, te sale de forma natural, espontánea, aquello que fluye, para lo que no tienes que realizar ningún esfuerzo. Por ejemplo, tus hobbies y aficiones, quedar con amig@s, ver una peli, jugar a videojuegos, dar un paseo, ir de “shopping”, leer… Cualquier cosa que haces hedónicamente, por el placer que te genera. Como es lógico, tener este cajón repleto de cosas te hará sentirte muy bien.
- El cajón del ESFUERZO: incluye aquellas cosas que no te salen de forma tan natural y volitiva, pero que haces porque entiendes que te generan alguna ganancia secundaria, o algún bienestar (ya sea tangible o no): ayudar a un amig@ con una mudanza, hacer ejercicio físico, acompañar a un familiar al médico, ir al trabajo (aunque por tu bien, ¡este debería estar en el cajón del deseo! ?), hacer tareas domésticas… De entrada, no te entusiasman estos planes, pero por lo general una vez hechos no te pesan y te acaba generando cierta satisfacción.
- El cajón de FORZAR: aquí estarían todas esas cosas que haces y que no quieres hacer y, de hecho, al menos cuando nos referimos al terreno de pareja, este cajón debería de estar vacío. ¿Por qué? Porque nos sale muy caro…