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Síntomas de la depresión y la ansiedad: ¿Cómo afectan a la sexualidad?

Desde hace unos años, se está produciendo un acercamiento de nuestra sociedad a la salud mental y por fin se está empezando a desmitificar el acudir a la consulta de profesionales de la psicología. Afortunadamente esto está permitiendo que muchas personas no sientan los prejuicio de antaño hacia los tratamientos psicológicos y ello ayuda a que se visibilicen aún más enfermedades como la depresión y la ansiedad y sus síntomas. Pero aún en estos casos nos encontramos con una barrera: el cómo estos trastornos afectan a la esfera sexual, lo que sigue siendo un tabú.

Es por ello que en este artículo daremos un breve repaso a la sintomatología típica de ansiedad y depresión, para luego centrarnos un poco más en cómo las mismas afectan a nuestra sexualidad.

¿Cuáles son los síntomas típicos de la depresión?

Entre los síntomas más habituales de la depresión podemos destacar:

  • Tristeza
  • Apatía
  • Incapacidad para disfrutar, para pasar un rato agradable (anhedonia)
  • Sentimientos de inferioridad y/o inutilidad
  • Sentimientos de soledad
  • Irritabilidad
  • Alteraciones del sueño
  • Falta o exceso de apetito
  • Sentimientos de vacío, desesperanza
  • Sentimientos de culpa
  • Pesimismo
  • Dificultades para concentrarse, recordar o tomar decisiones
  • Cansancio, falta de energía
  • Ideas de desaparición y/o suicidio…

¿Cuáles son los síntomas típicos de la ansiedad?

Entre los síntomas más habituales de la ansiedad podemos destacar:

  • Nerviosismo, agitación
  • Respiración acelerada (hiperventilación)
  • Incremento del ritmo cardíaco
  • Temblores
  • Sudoración
  • Dificultades de concentración
  • Preocupaciones
  • Problemas de sueño
  • Molestias gastrointestinales
  • Pánico
  • Tensión muscular
  • Dolores de cabeza
  • Mareos
  • Falta o exceso de apetito
  • Evitación de situaciones temidas…

Si quieres saber más sobre cómo combatir la ansiedad, no te pierdas el siguiente vídeo.

¿Se pueden tener síntomas de ansiedad y depresión a la vez?

Aunque habitualmente se habla de ellas como trastornos separados, lo cierto es que con mucha frecuencia confluyen síntomas de ambas. Es lo que se conoce como el Trastorno Mixto Ansioso-Depresivo, que representa casi un 7% de las consultas en Atención Primaria en España y que está siendo últimamente muy popular en los medios de comunicación, a raíz de ser comentado en una docu-serie por una famosa del mundo de corazón. Más allá de la popularidad adquirida por este motivo, lo cierto es que se estima que puede afectar hasta al 2,5 % de la población general.

¿Cómo afecta la depresión a la vida sexual?

Como hemos visto con anterioridad, uno de los síntomas típicos de la Depresión es la apatía, es decir la ausencia de motivación y ganas de hacer nada. Por ello, no es descabellado pensar el efecto que esto tendrá a nivel de nuestro Deseo Sexual: si no tengo ánimo ni ganas de hacer nada, es más que posible que tampoco tenga ganas de mantener relaciones sexuales.

Otro síntoma habitual es la anhedonia, entendida como dificultad o incapacidad para disfrutar. Esto aplicado a las relaciones sexuales nos puede llevar a que no conectemos con el placer de las mismas.

Por otro lado, la medicación antidepresiva que muchos pacientes toman durante largos periodos también puede tener un efecto negativo en el ámbito sexual, bien sea porque afecta al deseo, porque en el hombre puede generar dificultades de erección, o en ambos sexos, la dificultad para llegar al orgasmo. También hay que decir que, en el caso de las mujeres, la respuesta de excitación también se puede ver afectada, por lo que la lubricación vaginal será menor y ello puede generar molestias durante la penetración, conocidas como Dispareunia (y en casos más graves, llegar a un vaginismo).

¿Cómo afecta la ansiedad a la vida sexual?

La ansiedad, como ya hemos explicado en artículos anteriores, es la gran enemiga de la cama. Y la razón es fisiológica. Dentro de nuestro Sistema Nervioso, tenemos dos ramas, la Simpática (encargada de la respuesta de ansiedad) y la Parasimpática (encargada de la respuesta sexual, entre otras). Ambas son antagónicas, de modo que cuando una se activa, la otra se desactiva y cuando ambas compiten, la Simpática es la ganadora, ya que es un sistema desarrollado para protegernos y garantizar nuestra supervivencia (y es que, para nuestro cerebro, la “reproducción” es importante, pero más lo es preservar nuestra integridad, de ahí que relegue la respuesta sexual a un segundo plano).

Lo que ocurre es que este sistema tan bien diseñado, a veces se activa de forma desadaptativa (ante peligros que no son reales, o de riesgo vital), tal y como ocurre en los síndromes de ansiedad, provocándonos una cascada de síntomas que nos pueden llevar al pánico, y la convierten en una respuesta realmente desadaptativa.

Pues bien, ¿cómo nos afecta esto en la esfera sexual?


1. Problemas de Deseo
: con la ansiedad nuestro cerebro entra en modo “alerta”, por lo que será complicado que conecte con el deseo y las ganas de mantener relaciones.

2. Problemas de Excitación: si no hay excitación porque se ha desactivado el Parasimpático, el hombre tendrá dificultades para llegar a la erección y la mujer para la lubricación, lo que podrá afectar en forma de molestias ante la penetración o incluso impidiéndola (vaginismo).

3. Problemas para llegar al Orgasmo: el orgasmo es un reflejo que se produce cuando se llega a elevados niveles de excitación y nos “abandonamos”. Pues bien, la ansiedad nos tensa y nos llevará con mucha probabilidad a tratar de tener el control y boicotear así el orgasmo. Por otro lado, es posible que las preocupaciones típicas de la ansiedad nos lleven a perder el foco de lo que nos resulta estimulante durante la práctica sexual, lo que dificultará la excitación y ésta no se elevará lo suficiente como para provocar el reflejo del orgasmo.

¿Qué podemos hacer si la esfera sexual está afectada?

Lo primero y lo más recomendable, es consultar a un@ profesional de la sexología, que te podrá asesorar sobre cuáles son las mejores pautas a seguir según tu caso concreto. De todos modos, aquí te dejamos algunos tips que te pueden resultar interesantes:

1. Ten el sexo presente: para sentir deseo es fundamental tener el sexo presente y no relegarlo al último puesto de nuestra lista de quehaceres. Si quieres saber más de este tema, no te pierdas nuestro sobre 5 claves para reactivar tu vida sexual en pareja.

2. Si te cuesta conectar con el deseo o tienes dificultades en la excitación (baja lubricación en las mujeres o dificultades de erección en los hombres), puedes optar por prácticas sexuales en las que no es imprescindible ni la una ni la otra. Aquí te dejamos unas ideas:

2.1 Evita el coito: Focalízate en besos, caricias, masajes, roce de cuerpos… Olvídate por un rato de lo genital. La sexualidad es mucho más que el coito.

2.2 Usa lubricantes para paliar la falta de lubricación natural.

2.3 Proponte el reto de descubrir una nueva sexualidad no genital: no olvides que el mayor órgano sexual que tenemos es la piel. Descubre tus zonas erógenas más desconocidas y juega a disfrutar de ellas con el tacto y diferentes texturas y elementos: plumas, hielo, lametones…

2.4 Descubre el maravilloso mundo de los juguetes sexuales: a solas o en compañía.

2.5 Ve al encuentro sexual sin expectativas: el objetivo no es ni el coito, ni el orgasmo, sino compartir un rato de intimidad y placer con mi pareja, nos lleve donde nos lleve.

2.6 Y si quieres saber más sobre cómo mejorar tu deseo y reactivar tu vida sexual, no te pierdas los siguientes artículos de nuestro blog:

Rebeca Lajos
Psicóloga-Sexóloga en Aidé



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