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Ligar: ¡Ay! ¡Cómo hemos cambiado! (Parte II)

Como decíamos en nuestro anterior artículo, la forma de ligar ha cambiado en las últimas décadas y a un ritmo vertiginoso en los últimos años, con la expansión de las redes sociales y las aplicaciones móviles.

Atrás quedan los noviazgos de largas charlas, paseos, flirteo a través de piropos, poesía, cartas de amor, deseo “educado” para esperar, respeto, paciencia, roles bien establecidos para ellos y para ellas, años de conocimiento, consentimiento por parte de la familia… Ahora el modelo se ha convertido en inmediatez, cercanía, comunicación clara, concisa y directa, deseo desbocado, facilidad, accesibilidad, variedad, diversidad, prontitud, economía de tiempo, desconocimiento por parte de las familias o entorno, impaciencia, intercambio de roles, sin límite geográfico ni sexual, lenguaje directo, a veces carente de cortesía… ¡Ay! ¡Si Neruda levantara la cabeza!!

Quizás el cambio más llamativo en todo este asunto radica en la fase de seducción. Es facilísimo acceder a una gran cantidad de personas a través de las Internet y las Apps para móviles, por tanto el esfuerzo por la conquista se minimiza. Antes se iba probando a ver quién encajaba para una conversación interesante o divertida y si surgía algún feeling. Ahora, con este nuevo modelo del “Ligue a la carta” si alguien no encaja en lo que se busca, sencillamente no se pierde el tiempo en dar oportunidades, sino que se pasa al siguiente. Es un simple juego y gana el/la que mejor maneja sus cartas.

Antes se hablaba de “salir a cazar”. Hoy en día las “presas” no son tal, sino perfiles, avatares, escaparates que se muestran en pequeñas pantallas luminosas a la espera de que alguien encaje o con quien encajar. Ya no es necesario que sea para toda la vida. La expresión “Carpe Diem” se lleva al extremo y el aquí y ahora es lo que importa.

Es muy curioso ver en cualquier bar, pub o lugar de ocio como un porcentaje altísimo de personas miran hacia abajo, a sus pantallas. En lugar de intentar entablar una conversación con las personas que tienen al lado, lo que muchos/as hacen, es buscar una aplicación que les diga qué chicas/os están disponibles en ese momento para conseguir su objetivo de forma rápida y sin emplear demasiado esfuerzo. Recuerdo con cierta nostalgia cuando recurríamos a la frase “¡Mírame a los ojos cuando te hablo!” para que no se perdiera la mirada en la profundidad de un escote. ¡Quien nos iba a decir que íbamos a sustituir tan seductor espectáculo, por un montón de pixeles!

Y puede parecer que todo esto de las nuevas tecnologías es algo de jóvenes. Nada más lejos de la realidad. Generaciones anteriores, de esas que ligaban a la “antigua usanza”, se han adaptado a la perfección a los nuevos tiempos. Personas que se han separado, cansado (este entorno también es un gran caldo de cultivo para la infidelidad), viudos/as, solteros/as de edad madura, encuentran en esta nueva forma de ligar, un aliado para mantener a raya el sentimiento de soledad y donde muchos/as encuentran una motivación para continuar buscando el amor, la diversión y el placer.

Como veis, los tiempos han cambiado y nos hemos adaptado como camaleones a esta nueva fórmula de interacción. Hemos ganado cosas, pero en este “carpe diem afectivo-sexual” también se han perdido otras por el camino. Llamadnos nostálgicas, pero el tonteo y las cosquillitas en el estómago… ¡tenían su arte!

 

Virginia Guzmán Rodríguez (Psicopedagoga-Sexóloga)
Rebeca Lajos Rañó (Psicóloga-Sexóloga)



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