Fantasías Sexuales: Ángel o demonio, benditas o proscritas
17786
post-template-default,single,single-post,postid-17786,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive
 

Fantasías Sexuales: ¿Ángeles o Demonios? Parte II

fantasías sexuales

Fantasías Sexuales: ¿Ángeles o Demonios? Parte II

En la anterior entrada de nuestro blog, Fantasías Sexuales: ¿Ángeles o Demonios? Parte I, respondíamos a algunas cuestiones relacionadas con las fantasías sexuales, que quizás a tod@s nos han intrigado en algún momento. Pues bien, siguiendo en esta línea, hoy desvelaremos algún misterio relativo a las fantasías sexuales “típicas” de hombres y mujeres. Sin querer ser restrictiv@s, veamos algunas de ellas:

Fantasías sexuales que suelen tener los hombres

  • Relaciones sexuales con su pareja (cosas que ya han practicado o que les gustaría hacer)
  • Relaciones sexuales con dos o más mujeres a la vez (en hombres heterosexuales)
  • Sexo oral tanto pasivo (recibirlo) como activo (darlo)
  • Ser testigo de cómo otras personas tienen relaciones sexuales
  • Observar a su pareja masturbándose o teniendo relaciones con un/a tercero/a
  • Ser visto manteniendo relaciones sexuales (voyerismo)
  • Ser dominante o algo agresivo durante la relación
  • Ser sumiso o incluso ser forzado por una mujer (en hombres heterosexuales)

Fantasías sexuales más típicas de las mujeres

  • Relaciones sexuales con su pareja (cosas que ya han practicado o que les gustaría hacer)
  • Relaciones sexuales con alguien externo a la pareja (ya sea hombre u otra mujer)
  • Hacer algo que se considere sucio o prohibido
  • Practicar sexo oral, más inclinado a la pasividad (recibirlo)
  • Fantasías romántico-idílicas en lugares paradisíacos
  • Ser prostituta
  • Ser considerada irresistible para nuestra objeto de deseo
  • Observar o ser observada manteniendo relaciones sexuales (voyerismo)
  • Ser dominante o algo agresiva durante la relación
  • Ser sumisa o incluso ser forzada a mantener una relación sexual

Como ya dijimos en el anterior artículo sobre fantasías sexuales, nuestra imaginación es capaz de crear infinidad de situaciones placenteras para nosotr@s, de modo que sería imposible poder estudiar todas y cada una de ellas. Las anteriores, son algunas de las fantasías sexuales más comunes de hombres y mujeres, tal y como manifiestan distintos estudios, aunque por supuesto existen miles de temáticas más (os retamos a que las compartáis con nosotr@s!!). Hay autores que señalan, más a groso modo, que las temáticas más comunes son: las fantasías amorosas y románticas, las fantasías homosexuales (que no tienen por qué indicar una orientación homosexual), las sadomasoquistas, las fantasías de dominación y sumisión, y aquellas en las que existe cierta resistencia o forcejeo.

Una característica que siempre merece la pena señalar en cuanto a las fantasías sexuales, es su carácter imaginativo. Todas estas fantasías existen únicamente en nuestra mente, son pensamientos, no son actos, no existen en el mundo real. Esto es importante tenerlo claro ya que algunas fantasías pueden suscitar cierto debate incluso con un@ mism@. Es más, lo más probable es que al leer la lista de fantasías anteriores, algunas hayan resultado familiares y hayan pasado fácilmente por el filtro de lo que nos permitimos imaginar, mientras que otras habrán creado una reacción de rechazo inmediato. Este rechazo nace de las ideas preconcebidas que tenemos asociadas a las propias fantasías sexuales.

Desde muy pequeñ@s nos han enseñado (más o menos conscientemente) cómo debe ser una relación amorosa y cómo deben ser las relaciones sexuales dentro de la misma. Todo siempre dentro de una “normalidad”, de lo socialmente aceptable. En consecuencia, hay cosas que al crecer nos parecen anormales o socialmente inaceptables, cosas que jamás haríamos. Es por esta razón que existen miedos en torno a las fantasías sexuales. Ese filtro social que tenemos tan interiorizado y que se activa ante aquellas cosas que consideramos malas o inmorales, puede crearnos sensaciones negativas como culpabilidad o confusión.

Los sentimientos de culpabilidad suelen estar muy ligados a la percepción de la infidelidad. Existe la creencia inconsciente de que si fantaseamos con alguien que no sea nuestra pareja o con algo que ésta no aceptaría (como un trío o una sesión de voyerismo), estamos de algún modo siendo infieles o “mintiendo”. Pero esto no es así. Muchas veces se escuchan frases como “yo no necesito tener fantasías, me va bien con mi pareja” y lo cierto es que esta idea ha sido puesta en tela de juicio por autores que consideran que las fantasías sexuales son simplemente una herramienta más que existe en nuestro repertorio sexual. Su único objetivo es darnos placer erótico y con ellas explorar nuestra sexualidad. En ningún momento estamos siendo infieles a nuestra pareja, es más, estamos siendo fieles a nosotr@s mism@s conociéndonos mejor y siendo honest@s con lo que nos gusta, lo que despierta nuestros deseos y nuestra excitación.

La segunda sensación más común que viene de la mano de las fantasías sexuales es la confusión. Confusión que puede aparecer cuando fantaseamos con tener relaciones con alguien de nuestro mismo sexo o incluso fantasías más extremas, como que nos obliguen a mantener relaciones sexuales. Este miedo probablemente surge porque de alguna forma tenemos asociado que si fantaseamos con algo, es porque queremos llevarlo a cabo en un futuro no muy lejano. Y esto tampoco es así. Las fantasías nacen y existen en nuestra mente porque tenemos capacidad de imaginación y es ahí donde radica su poder erótico, donde todo está permitido y no tenemos que censurarnos de ninguna forma y donde siempre tenemos el control.

Es cierto que en algunos casos usamos las fantasías para explorar si algo nos gusta o no, y por tanto si nos planteamos llevarlas a cabo después. Pero esto no es la norma. Muchas fantasías pierden totalmente su poder erótico si nos planteamos hacerlas realidad.

Hay fantasías con las que jugamos únicamente porque son algo prohibido que realmente no haríamos. En relación a esto se han llevado a cabo algunos estudios muy interesantes. En concreto, un estudio con mujeres cuyas fantasías tenían que ver con la sumisión y con ser forzadas a mantener relaciones sexuales, concluyó que, de ninguna manera, a ellas les excitaba lo que era una violación o un abuso real, quedando totalmente desligada la fantasía de la situación real.

En conclusión, las fantasías sexuales son parte de nosotr@s mism@s, de nuestra personalidad, de nuestros gustos, y aunque durante siglos se las haya tachado de “acciones impuras” que tenemos que rechazar, su único objetivo es darnos placer y ayudarnos a conocernos mejor en un ámbito muy íntimo de nuestro ser. Son una fuente de crecimiento personal, de autoconocimiento, de placer, de juego y de creatividad.  ¡¡Aprovechémoslas!! ¡¡La imaginación es el límite!!

Vicky  R. Barcia

Practicum en Aidé Psicología



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies