como superar la muerte de un ser querido

Como superar la muerte de un ser querido

A pesar de que la muerte de un ser querido es un trance por el que, con mucha probabilidad, atravesemos varias veces a lo largo de nuestra existencia, y a pesar de que la muerte es algo tan inherente a la condición humana como la propia vida, aún hoy en el siglo XXI, no sabemos cómo afrontarla. No hay una educación sobre el proceso de muerte (ni el propio ni el ajeno) ni cómo hacerle frente. Y es curioso, porque se nos prepara para otras muchas circunstancias desde niñ@s que quizás nunca experimentemos, y esta, que de todas es la más inevitable, se omite. ¿Por qué? Porque a día de hoy sigue siendo un tema tabú. Algunos educadores están abriendo una brecha en este sentido, como es el caso de Adolfo Langa que en su libro “Tonino, el niño astronauta”, trata de familiarizar a l@s más pequeñ@s con la pérdida de seres queridos.

Etapas del duelo por muerte

Cuando fallece un ser querido comenzamos lo que se conoce como un proceso de duelo. La palabra “duelo” significa dolor, y es por ello que, inevitablemente, el fallecimiento de un ser querido nos provocará este sentimiento, aunque no siempre de la misma manera ni con la misma intensidad. El proceso de duelo tras la muerte de un ser querido es como el proceso de curación de una herida: tendrá que pasar por una serie de etapas, algunas de las cuales son dolorosas, hasta llegar a su cicatrización. Pero el tiempo es nuestro aliado, por ello cada día que pasa (si no nos estancamos en ninguna de sus fases), estamos más cerca de la superación de la muerte. Sin querer centrarnos demasiado en las etapas del duelo por muerte ya que hay mucha bibliografía al respecto, si mencionaremos brevemente las descritas por Elisabeth Kubler-Ross:
  1. Negación: negar la realidad de que el ser querido ha muerto (lo que nos permite “amortiguar el golpe” en un primer momento).
  2. Ira: rabia y resentimiento al ser conscientes de que no podemos hacer nada para evitar la situación. Buscamos culpables y es fácil que explotemos emocionalmente.
  3. Negociación: fantaseamos con la idea de revertir la muerte y nos preguntamos qué hubiera pasado si…
  4. Depresión: profunda sensación de vacío al ser verdaderamente conscientes de que nuestro ser querido ya no está.
  5. Aceptación: aprendemos a seguir viviendo en ausencia de nuestro ser querido y poco a poco volvemos a la normalidad.
Aceptar la muerte de un ser querido nos llevará tiempo (probablemente no menos de un año), ya que en este tiempo nos enfrentaremos a las “primeras veces sin esa persona”: primer fin de semana, primeras Navidades, primer cumpleaños, primer aniversario, primeras vacaciones… Son situaciones donde el vacío dejado por la persona fallecida se hace más patente y el dolor se intensifica, pero como hemos comentado anteriormente, el tiempo es nuestro aliado, y nos ayudará a cerrar las heridas e ir llenando este vacío.

6 recomendaciones para afrontar la muerte de un ser querido

Si bien ninguna actuación ni tratamiento psicológica evitará que el duelo duela, sí hay algunas recomendaciones que nos pueden ayudar a sobrellevar mejor la muerte de un ser querido y a evitar que nos anclemos en alguna de sus fases, prolongando más el proceso. Veamos algunas de ellas.
  1. Habla, habla y habla: sobre cómo te sientes, sobre la persona fallecida, sobre lo ocurrido… Muchas veces nos aislamos para llevar nuestra pérdida en silencio o porque “no queremos molestar” a los demás o incomodarlos con nuestras emociones. Este es el momento de tirar de nuestra red de apoyo y permitir que nos “cuiden”. No dudes en hablar de la persona que ya no está, de las anécdotas vividas, de los momentos compartidos… (¡aunque te emociones!). Ello nos ayudará a cicatrizar la herida y además valida las emociones de los demás, dándoles la oportunidad de que también se expresen. Los duelos compartidos pesan menos. También puede ayudarnos pensar en la “huella”, en el legado que la persona que ya no está ha dejado en su mundo y en los suyos.
  2. Expresa tus emociones: Quizás alguien intente consolarnos y decirnos que no lloremos más, o nos cambie de tema para evitar que nos emocionemos (llorar es bueno: “las lágrimas son agua, y el agua limpia”). Probablemente lo hace con su mejor intención, pero necesitamos sacar al exterior lo que sentimos, por lo que no dudes en hacerlo. Y rodéate de aquellas personas que te lo permitan.
  3. Mímate: cuidar nuestra salud física es muy importante en estos momentos: alimentación sana y ejercicio físico  son dos pilares sobre los que reconstruir nuestra estabilidad emocional en estos procesos. Así como el apoyo de los tuyos (y aunque no te apetezca demasiado, apúntate a algunos de los planes que te propongan). Y trata de evitar las drogas y el abuso en el consumo de alcohol. Tampoco suele ser recomendable el uso de medicación antipresiva o ansiolítica en los procesos de duelo (salvo casos puntuales y bajo estricta supervisión médica), ya que este tipo de sustancias suelen “anestesiar” el dolor, pero a la vez bloquean el avance del propio proceso de duelo.
  4. Lleva un diario: refleja en él tus sentimientos, tus pensamientos, tus malos momentos y los buenos en los que te sientas reconfortado… A veces puede ayudar escribirle una carta a la persona que ya no está e incluso despedirte de ella de esta forma (cosa que quizás no pudiste hacer en su momento).
  5. Celebra la vida: la mejor forma de homenajear a los que ya no están es ser conscientes del regalo que supone nuestro presente. Reconectar con nuestro día a día y disfrutar nuestras vivencias más cotidianas y más extraordinarias puede servirnos para extraer un aprendizaje de la pérdida. Y poco a poco empezar a reconstruir el nuevo proyecto de vida.
  6. Pide ayuda profesional: si sentimos que nos somos capaces de superar la pérdida con nuestros propios medios, no dudes en pedir ayuda profesional. Los psicólogos podemos acompañar en este proceso, ayudar a comprenderlo, desbloquear duelos complicados… aunque nunca podremos evitar que duela.
Esperamos que este artículo os sea de utilidad si estáis atravesando por un duelo por la muerte de un ser querido. Quizás las generaciones venideras estén más preparadas para afrontar este proceso. En manos de tod@s está facilitar que así sea.
Rebeca Lajos Rañó
Psicóloga en Aidé Psicología


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