¿Cómo dejar de preocuparse por todo?

Si algo tiene solución, ¿por qué te preocupas?
Si algo no tiene solución, ¿por qué te preocupas?
Proverbio oriental

Seguro que alguna vez has pensado “me preocupo en exceso por todo”, o conoces a alguien cercano que desearía saber cómo preocuparse menos. Ríos de tinta han corrido para describir las claves de la felicidad humana, y siendo la sociedad más desarrollada de todos los tiempos y con mayor acceso a la información, somos también la más infeliz. ¿Cómo es esto posible? Gran parte del sufrimiento que nos provocamos en nuestro día a día tiene que ver con el intento (más o menos consciente) de controlar aquello que está fuera de nuestro control: desde el cómo se comportan los demás, hasta la meteorología, pasando por las restricciones fruto de estos extraños tiempos del COVID.

Mucho de nuestro malestar se basa en pretender tener el control del universo que nos rodea y dejar de ocuparnos, paradójicamente, de lo que sí depende de nosotr@s al 100%  y donde reside nuestra potencial felicidad, que no es más (ni menos) que lo que hacemos, lo que decimos, lo que pensamos y lo que sentimos. Así de simple: Este es todo nuestro margen de maniobra. Sólo podemos controlar nuestro pequeño mundo interior. Lo demás es sólo una falacia de control, que si no asumimos como tal, nos generará mucha frustración. Es lo que se viene a llamar la Zona de Preocupación, que debe su nombre a que mientras estemos inmersos en ella, nos estaremos preocupando que no ocupando.

Entonces… ¿Cómo puedo dejar de preocuparme por todo? Muy fácil: No te preocupes. Ocúpate.

La preocupación es un mecanismo de nuestra mente para hacernos sentir que estamos “haciendo algo” al respecto de eso que nos inquieta. Pero en realidad no estamos haciendo nada, o nada útil, ya que la pre-ocupación (lo que hacemos antes de ocuparnos) nos desgasta y nos hace derrochar energía mental, sin resolver absolutamente nada. Y pese a lo absurdo de esta metodología, pasamos horas y horas sufriendo en esta zona y olvidándonos de lo que sí nos compete. Como ya promulgaban los estoicos: “Concédeme la serenidad para aceptar aquello que no puedo cambiar, el valor para cambiar lo que sí puedo y la sabiduría para establecer la diferencia.

Veamos un gráfico para entender un poco mejor estas cuestiones:

como-dejar-de-preocuparse-por-todo

El círculo amarillo corresponde a la ya mencionada Zona de Preocupación, que incluye al pasado y al futuro (la única zona en la que podemos actuar a nivel temporal es el presente), a los “asuntos de los demás” (lo que hacen, piensan, sienten o dicen las demás personas) y a los “asuntos del universo” (macroeconomía, política, fenómenos naturales, virus, climatología…) Por lo tanto, carecemos de control en estos ámbitos y cuanto más rígidas sean nuestras expectativas en ellos, mayor será nuestro potencial de sufrimiento. La felicidad propia no depende de ellos, pero seguimos creyendo que así es. De hecho, al no poder controlar los asuntos de toda esta área, la única fórmula para evitar el padecimiento es creándonos unas expectativas flexibles (y si además son realistas, ya “lo bordamos”).

Por otro lado, el círculo azul celeste representa la Zona de Influencia donde se halla el presente y “nuestros asuntos”, es decir, aquello que sólo depende de nosotr@s mism@s. Y es aquí donde deberemos volcar nuestras energías y, en todo caso, nuestro afán de control.

Ten bien presente este diagrama porque sin duda será una herramienta muy útil para gestionar tu realidad de una forma sencilla, autónoma y anti-victimista. Esta será tu “píldora anti-sufrimiento” (y el cómo dejar de preocuparse por tanto).

Ante la próxima dificultad a la que te enfrentes, y para quitar las preocupaciones, pregúntate dónde la situarías:

  • ¿En tu zona de influencia? Es decir, ¿es algo que haces, sientes, piensas o dices en el presente? Pues bien, ocúpate de ello.
  • ¿O la situarías en tu zona de preocupación? Es decir, ¿tiene que ver con algo que piensan, hacen, sienten o dicen los demás? ¿O está en el pasado o en el futuro? Entonces no puedes controlarlo, así que sabiendo que no depende de ti, ni está en tus manos, acéptalo y crea unas expectativas flexibles al respecto. Y cuando llegue el momento, y si es necesario, entonces ocúpate, pero no te preocupes.

Sólo con este “truco” conseguirás eliminar tu sufrimiento, y no olvides que ante cualquier dificultad, siempre puedes recurrir a nuestro equipo de psicólogos en Sevilla quienes te ayudarán a entender e interiorizar este proceso, y a habitar el camino de tu felicidad.

Aquello que no somos capaces de aceptar es la única causa de nuestro sufrimiento.

Gerardo Schmelding

 

Rebeca Lajos Rañó
Psicóloga y Terapeuta de Pareja en Aidé



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