Y tú... ¿fantaseas? | aidepsicologia
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Y tú… ¿fantaseas?

FANTASÍAS SEXUALES
by Carmen Miera

Os presento una situación bastante habitual en una consulta de sexología: una mujer o un hombre acude a terapia por problemas de deseo. El/la profesional empieza a indagar sobre el tema y después de varias preguntas la persona reconoce que su pareja “no le pone” (esto significa que no es atractiva/o para el o ella a nivel físico o corporal). La primera vez que me sucedió esto en consulta pensé; y ahora qué?, porque como psicóloga puedo intentar que cambien aspectos de la relación, pero no puedo hacer que alguien vea atractivo/a a otra persona. De hecho, normalmente cuando te atrae alguien a nivel emocional un requisito para llegar a tener una relación, es que me guste corporalmente, lo contrario se suele entender como algo insalvable. Pero en realidad ¿lo és?…

Imaginemos esta escena: conozco a alguien estupendo/a, maravilloso/a, que se acopla a mi como nadie hasta ahora, me gusta su forma de ser y siento por esa persona algo a nivel emocional, cariño, enamoramiento… pero no es físicamente mi tipo, “no me pone” su cuerpo, ¿que hago?, ¿renuncio a esa persona? Yo os propongo una posible alternativa, utilizar las fantasías sexuales.

Otra situación, incluso más habitual que la anterior: conozco a alguien que me gusta física y emocionalmente. Al principio el deseo es muy fuerte y fluye, es decir, no tengo que hacer nada para tenerlo, estoy en la fase de la pasión. Al pasar el tiempo, seis meses, un año, tres años… el sexo puede ser cada vez más rutinario, menos apasionado, menos espontáneo… Ya no tengo tantas ganas como al principio. Me sigue gustando la persona pero ya me he acostumbrado a el o a ella. Me sigue gustando su cuerpo pero ya no me despierta el deseo cada vez que lo/a veo porque ya no es novedoso y la novedad es uno de los estimulo más potentes que hace surgir el deseo. Esto que acabo de comentar le ocurre a muchas parejas antes o después, y ¿qué se puede hacer ante esto? Una vez más la clave esta en las fantasías sexuales.

Las fantasías sexuales son representaciones mentales conscientes, que se pueden utilizar para aumentar la excitación durante las relaciones sexuales. En la practica esto significa que mientras tengo una relación con mi pareja, me monto una película en mi cabeza diferente a lo que está ocurriendo realmente durante la relación. Puede ser una “película” con otros roles, en un escenario diferente o con alguien distinto, un actor/actriz de cine, un desconocido/a o el vecino/a del quinto. Y muchos/as diréis, pero ¿eso no esta mal? Vale que sea un desconocido o un actor de cine pero con alguien conocido? Bueno, cada persona establece los límites donde cree que es lo correcto, pero como terapeuta he de decir que una cosa es la fantasía y otra bien distinta es la realidad. Hay un detalle que diferencia el uso de la fantasía de la infidelidad y es que con quien realmente quiero estar y con quien quiero tener una relación sexual es con mi pareja y utilizo la fantasía para que mi deseo se active y mi excitación aumente.

Dentro de las fantasías, podemos diferenciar dos tipos; las compartidas con la pareja, las cuales enriquecen las relaciones sexuales y de las cuales ambos miembros participan y las privadas, (las que menciono en el párrafo anterior) que son íntimas e individuales, ya que, aunque no implican nada “malo”, es posible que a tu pareja no le guste saber que fantaseas con otro/a mientras tiene una relación con el o ella. A veces esa información puede generar inseguridades innecesarias. Es tu intimidad y no hay por qué compartirla. Que seamos pareja no implica que haya que ser “transparentes”.

Mucha gente confunde las fantasías con los deseos. No es lo mismo fantasear con el/la vecino/a del quinto (por seguir con el mismo ejemplo) que desear al/la vecino/a del quinto. Si lo que realmente quiero es tener una relación sexual con el o con ella (aunque en la practica no suceda), quizás me debería plantear lo que siento por mi pareja y si quiero verdaderamente estar con el o ella.

En esto de las fantasías a veces los hombres nos llevan ventaja. Una posible razón es que han fantaseado más que nosotras, normalmente ven más películas porno, acceden más a contenidos sexuales por Internet, videos, relatos, etc…y todo esto despierta la imaginación. Cuando trato este tema en consulta, si es con un hombre, normalmente es suficiente con explicar lo que son las fantasías y cómo funcionan. Si es una mujer, a veces, además de lo anterior les tengo que enseñar a tener fantasías sexuales, y la forma de hacerlo es recomendándoles que utilicen algo que hayan visto, una escena de una película (no tiene que ser porno), una historia que hayan oído, un anuncio de televisión (muchos son muy sexuales) y lo personalicen, es decir, que hagan los cambios que quieran, (ponerse de protagonistas, por ejemplo) o cambiar lo que ocurre, hacerlo más explicito o más sutil, como se quiera. Hay que tener en cuenta que tanto el deseo como la excitación pueden surgir tanto imaginándome una penetración como un beso. Cada una tiene que buscar las fantasías en las que se sienta cómoda.

Se podría hablar mucho más de las fantasías sexuales y este es sólo un comienzo. Os invito a adentraros es este rico mundo de la imaginación. Podéis crear alguna, desarrollarla y utilizarla en vuestra próxima relación sexual (ya sea a solas, o en pareja, privada o compartida! ). Fantasear no cuesta dinero, está al alcance de todo el mundo y te lo puedes pasar de lujo!

Carmen María Miera Ardila
Psicóloga-Sexóloga en Aidé



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