Sexualidad y Embarazo: más allá de los mitos | aidepsicologia
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Sexualidad y Embarazo: más allá de los mitos

La sexualidad durante el embarazo se caracteriza por la variabilidad entre las mujeres. En este artículo vamos a comentar lo que suele ser más habitual pero nunca hay que perder de vista que si a ti no te ocurre lo que contamos aquí y te ocurre lo contrario puede ser totalmente normal.

El embarazo se divide en tres periodos o trimestres, el primero de la semana 1 a la semana 14, el segundo de la semana 15 a la 28 y el último de la semana 29 a la 40.

En el primer trimestre muchas mujeres tienen un descenso del deseo principalmente por el efecto de las hormonas. Los síntomas propios de este periodo como son las náuseas, vómitos y la sensibilidad en los pechos hacen que las relaciones sexuales se puedan volver más molestas o difíciles. Hay mujeres, que en cambio experimentan un aumento del deseo debido a que las hormonas del embarazo hacen que los genitales se vuelvan ultrasensibles, por lo cual el orgasmo es más “fácil”, y el aumento de la sensibilidad de los pechos para algunas es placentero.

En el segundo trimestre, muy a menudo, aunque no siempre, el deseo experimenta un aumento debido a que los posibles síntomas molestos del primer periodo ya han desaparecido o están a punto de hacerlo. Ahora si es muy posible que el aumento del flujo sanguíneo hacia los genitales femeninos (labios, clítoris y vulva) haga que llegar al orgasmo sea mucho más fácil que antes. Algunas mujeres no sienten este aumento del deseo en este trimestre ni en todo el embarazo, y ello no implica nada anómalo.

En el tercer trimestre, lo más habitual es experimentar una bajada del deseo, a veces incluso una bajada drástica; esto se debe fundamentalmente al aumento del tamaño del abdomen que dificulta las relaciones sexuales; y que cada vez se está más pendiente de la llegada del bebé y esto hace que sea difícil concentrarse en otras cosas, como puede ser el mantener relaciones sexuales con tu pareja.

Los cambios físicos que pueden dificultar las relaciones sexuales son:

  • Las náuseas y vómitos.
  • El cansancio habitual, sobre todo, en el primer trimestre.
  • Cambios en la silueta de la mujer.
  • Congestión de los órganos genitales: El mayor flujo sanguíneo hacia la pelvis, causado por los cambios hormonales, puede incrementar la respuesta sexual en algunas mujeres, pero también puede ocurrir que el sexo sea menos satisfactorio cuando tras el orgasmo queda una sensación desagradable. También para las parejas esta congestión puede incrementar el placer, cuando el aumento de la presión en la vagina puede resultar agradable, o reducirlo, cuando la presión es tanta que se puede perder la erección.
  • Salida de calostro: Algunas mujeres, avanzado el embarazo, empiezan a producir calostro, que es una sustancia precursora de la leche. El calostro puede salir de los pechos durante una relación sexual, cuando hay estimulación de los pechos. Si es molesto, al dejar de estimular los pechos, se soluciona.
  • Hipersensibilidad en los pechos.
  • Alteración de las secreciones vaginales: La secreción vaginal puede aumentar y cambiar de consistencia, olor y sabor. Puede ocurrir que el aumento de la secreción vaginal haga que la vagina esté tan húmeda y resbaladiza que disminuya la sensibilidad y el coito no sea satisfactorio ni para la mujer ni para el hombre. El olor y sabor diferente puede hacer que realizar un cunnilingus (sexo oral de un hombre a una mujer) para algunos hombres sea desagradable.
  • Hemorragia causada por la sensibilidad del cuello uterino: El cuello uterino se congestiona durante el embarazo, porque está atravesado por muchos vasos adicionales destinados a transportar una mayor cantidad de sangre hacia el útero y es más blando que antes del embarazo. Esto puede provocar que la penetración pueda producir una pequeña hemorragia, que no es preocupante pero si se debe consultar con el médico cuando ocurre.

 

También hay una serie de dificultades psicológicas, miedos y mitos que pueden reducir el placer sexual durante el embarazo:

  • Miedo a hacerlo daño al bebé o de provocar un aborto: En embarazos sin complicaciones no pasa ninguna de las dos cosas. El bebé está bien protegido dentro del saco amniótico y el útero, y el útero está bien cerrado por un tapón mucoso en el cuello del útero.
  • Miedo a que el orgasmo provoque un aborto o parto prematuro: Aunque el orgasmo provoca contracciones en el útero, dichas contracciones no son ningún riesgo en un embarazo normal.
  • Miedo a que el bebé “mire” o “sea consciente”: Esto es imposible. El bebé no puede ver ni comprender lo que ocurre durante una relación sexual.
  • Miedo a “golpear” la cabeza del bebé: No hay pene lo bastante grande para que esto pueda ocurrir. El bebé está muy bien protegido dentro del útero como he explicado antes.
  • Miedo a que la penetración pueda provocar una infección: A menos que la pareja tenga una infección de transmisión sexual, esto no puede ocurrir.
  • Miedo a que la relación sexual durante las últimas semanas haga que se inicie el parto: Las contracciones uterinas que se producen en el orgasmo se vuelven más intensas a medida que el embarazo llega a su final, pero esto no llega a provocar el parto.

 

A la hora de tener una relación sexual muchas parejas no tienen claro lo que es seguro y lo que no, vamos a ello:

  • Sexo oral: El cunnilingus (estimulación oral de los órganos femeninos) es seguro durante el embarazo, sólo hay que asegurarse de no echar aire dentro de la vagina. La felación (estimulación oral de los órganos masculinos) también es segura en el embarazo, incluso tragar el semen. Hay que evitar el sexo oral cuando la pareja tenga alguna enfermedad de transmisión sexual.
  • Sexo anal: Es seguro pero con precauciones. Si la mujer tiene hemorroides (posible efecto secundario del embarazo) será incómodo para ella. Al realizar sexo anal hay que tener el cuidado de no pasar del ano a la vagina sin lavarse, ya que se puede introducir bacterias en la vagina y provocar infecciones que pueden ser un riesgo para el bebé.
  • Masturbación: Es totalmente segura a no ser que el orgasmo esté prohibido a causa de un embarazo de alto riesgo o riesgo de parto prematuro.
  • Coito: Es totalmente seguro a no ser que el médico lo desaconseje por alguna razón, simplemente hay que buscar la postura más cómoda para la mujer. Las posturas que suelen ser más cómodas son las laterales (frente a frente o pecho contra espalda) y con la mujer encima.
  • Y no olvidemos que los besos, abrazos, caricias, carantoñas y arrumacos también son una forma de mantener relaciones sexuales… No todo tiene por qué pasar por la penetración.

 

En definitiva, en muy pocos casos hay razones de peso para no poder tener relaciones sexuales. Pero si es un buen momento para empezar a tener relaciones sexuales en otras “condiciones”, práctica que va a venir muy bien para cuando el bebé ya haya nacido, ya que si el embarazo es un periodo de adaptación, el nacimiento de un bebé (sobre todo si es el primero) es una auténtica revolución, pero ese es otro tema del que hablaremos en otro momento.

Carmen María Miera Ardila
Psicóloga-sexóloga

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