Retrocediendo con la Marcha Atrás... | aidepsicologia
17142
post-template-default,single,single-post,postid-17142,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive
 
retrocediendo-con-la-marcha-atras

Retrocediendo con la Marcha Atrás…

Hoy vamos a hablar de un tema “clásico” y del que casi todo el mundo cree que sabe mucho pero no necesariamente es así. A veces un exceso de información desinforma y eso es lo que puede que ocurra con el tema de la anticoncepción.

Vayamos por partes, la popularmente conocida como “marcha atrás” es una estrategia sexual que consiste en retirar el pene completamente de la vagina antes de eyacular y es utilizado por muchas parejas como método anticonceptivo, incluso durante años. Quizás os resulte sorprendente o quizás os suene a tiempos pasados… Con la de métodos anticonceptivos que existen… ¡cómo va a suceder esto!. Pues sí, es algo real: hay muchas parejas que por ignorancia, comodidad, vergüenza (por comprar métodos anticonceptivos), utilizan la “marcha atrás”.

¿Por qué no es eficaz la “marcha atrás”? Porque es jugar a la ruleta rusa, es decir, puede que no suceda nunca nada o puede que suceda mañana. Un hombre puede ser capaz de controlar su eyaculación de forma que no eyacule dentro de la vagina (cosa que por otro lado no es sencilla). Lo que no es capaz, es de controlar el líquido preseminal que se expulsa antes de la eyaculación, ya que no hay forma alguna de identificar que se está produciendo esta emisión. En dicho líquido puede haber espermatozoides y pueden estar activos (obviamente si hay espermatozoides activos, el número es mucho menor que en una eyaculación, con lo cual, es mucho más complicado que se produzca un embarazo, pero la posibilidad existe).

Por todo lo anterior decimos que la “marcha atrás” es como una ruleta rusa, habiendo parejas que la han utilizado y no ha habido embarazo, pero también parejas que hoy por hoy son padres, porque no es sólo una cuestión de no poder controlar la emisión del líquido preseminal, es que además, tengo que controlar mi eyaculación cuando estoy sintiendo más placer. Tengo que ser capaz de parar y hacer el movimiento de salida e interrumpir en cierto modo el placer del orgasmo (que cualquier mujer intente cortar el orgasmo cuando lo está sintiendo que seguro que no le hace gracia). Esto significa que no es extraño que alguna vez el hombre no sea capaz de controlar su eyaculación totalmente y que, parte del eyaculado se quede dentro de la vagina habiendo así más probabilidades de embarazo (hay más cantidad de espermatozoides).

Cuando surge este tema en consulta, una de las razones que más se repite para explicar por qué se utiliza la “marcha atrás” es que al hombre no le gusta el preservativo porque dice que “no siente” y en el caso de la mujer se rehúye de los métodos hormonales (píldora, parches, anillo vaginal, etc…) por temor a ganar peso.

No es el objetivo de este artículo hacer un repaso de los métodos anticonceptivos porque hay miles de páginas en Internet que los explican perfectamente, aunque sí vamos a mencionar los más habituales en nuestro país.

El método más utilizado en España por parte de los hombres es el preservativo y en las mujeres los métodos hormonales, sobre todo, píldora y anillo vaginal.

Si quiero dejar claro que la píldora del “día después” no es un método anticonceptivo al uso porque no se debe utilizar de forma habitual, sino en circunstancias muy puntuales y excepcionales.

Con respecto al preservativo, hay muchos tipos en el mercado y muchos de ellos con una sensibilidad extrema. Se han hecho cientos de estudios donde se establece que el grosor de los preservativos no influye físicamente en la obtención del placer, sino que son factores psicológicos asociados los que intervienen. Algo que ocurre con cierta frecuencia es que se está incómodo con el preservativo, porque aprieta o se sube, o me cuesta colocarlo con facilidad etc…y esto puede influir a la hora de obtener placer. Es importante dar con un preservativo con el que se esté cómodo, es cuestión de probar. Además, es el único método anticonceptivo (tanto el masculino, como el femenino) que además de evitar embarazos no deseados, previene las ETS (enfermedades o infecciones de transmisión sexual).

Ahora la pregunta es ¿cuánto te quieres arriesgar? Si la respuesta es nada, deja atrás la “marcha atrás” y utiliza un verdadero método anticonceptivo.

Carmen María Miera Ardila
Psicóloga Sexóloga de Aidé



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies