Cómo hablar de sexo con los niños y niñas (parte 2)
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Papá.. ¿qué es el sexo? Cómo hablar de sexualidad con los niños (parte 2)

Papá.. ¿qué es el sexo? Cómo hablar de sexualidad con los niños (parte 2)

Papá… ¿qué es esto del sexo? Cómo hablar de sexualidad con los niños

Tal y como vimos en el artículo anterior, ( http://aidepsicologia.com/mama-que-es-el-sexo-como-hablar-sexualidad-ninos/ ) hablar de sexo y sexualidad con los más pequeños puede hacernos sentir incómodos y en muchas ocasiones dudar de cómo afrontar el tema.  Como os avanzamos con anterioridad, las claves están en la disponibilidad para hablar siempre con ellos, para que no sientan que es un tema “tabú” y en adaptar nuestro lenguaje y explicaciones para que sean accesibles a su nivel de desarrollo.  A continuación os presentamos algunas pautas más concretas, adecuadas a distintas etapas que esperamos os sean de ayuda.

¿Qué información es la más adecuada según la edad y la madurez de nuestros hijos?

Antes de los 3-4 años, lo ideal es que niños y niñas sepan diferenciarse entre sí y reconozcan caracteres secundarios como la barba, el timbre de la voz, el pecho, la cantidad de vello corporal… En esta etapa, lo más importante es que sepan identificar esos rasgos que caracterizan a hombres y mujeres, y que sepan identificarse con los niños de su mismo sexo. No es necesario entrar en temas como la función que tienen sus genitales (más allá de orinar) o su papel en las relaciones sexuales.

De los 4-8 años ya podemos explicarles de dónde vienen los niños. Es recomendable evitar metáforas como la de “la cigüeña” y explicarles que los bebés vienen de la mamá, y que se “hacen” cuando “papá y mamá se quieren mucho y se abrazan”, y que “crece dentro de la barriga de mamá hasta que se hace grande y viene al mundo para formar parte de la familia”. Cuando el niño es lo suficientemente mayor (en torno a los 7-8 años), se le pueden dar más detalles acerca del embarazo y la maternidad: qué es el embarazo, cuánto dura, por dónde sale el bebé y cómo se “alimenta” mientras está en la barriga, entre otras cosas.

De los 8 años en adelante es recomendable ir explicando a nuestros hijos, de forma progresiva, qué cambios van a experimentar a lo largo de la adolescencia: crecimiento de la barba (y vello corporal en general) y timbre de voz más grave en chicos, aumento del tamaño de los senos en las chicas, crecimiento del vello púbico y axilar en mujeres, ensanchamiento de las caderas, la menstruación… También se puede hablar de identidad sexual y orientación sexual, aunque es muy común que los niños ya estén familiarizados con estos términos a esa edad.

Alrededor de los 12-14 años es conveniente explicar a nuestros hijos qué son las relaciones sexuales y la masturbación, qué papel cumplen los órganos sexuales en el proceso, qué finalidades tiene (reproductiva y recreacional) y qué riesgos conlleva (ETS, infecciones por falta de higiene, embarazos indeseados…). Hemos de desmentir mitos que favorezcan el sexo sin protección en adolescentes (como la “marcha atrás” o la idea de que las adolescentes que están menstruando no pueden quedarse embarazadas y recalcar la importancia de usar métodos de protección para evitar la transmisión de ETS o los embarazos no deseados, ya que 1 de cada 5 adolescentes en nuestro país no usa métodos anticonceptivos.

Junto a la educación sexual hay que incluir la educación afectiva: papel de la sexualidad en las relaciones, derecho a poner límites y no hacer nada que no se desee hacer, entre otros temas. Normalmente, esta parte de la educación sexual suele pasarse por alto o se relega a un segundo plano, cuando debería ser al contrario. Recordemos que la sexualidad, ante todo, está al servicio del disfrute personal y de la reprodución, por lo que no debería adquirir un carácter negativo, ni ser un acto forzado, ya que esto podría conducir a una disfunción sexual que deje secuelas en el ámbito emocional.

 

Exploración y masturbación

Muchos niños pequeños, en torno a los 3-5 años, comienzan a “explorarse” y a descubrir sus genitales. Lejos de ser algo negativo, es algo muy normal que forma parte de esa etapa, y los padres debemos enseñarles a los niños que lo que hacen es natural y que es algo que hay que hacer en privado, al igual que no orinan o se duchan en mitad de la calle, a la vista de todos.

Cuanto más nos acercamos a la adolescencia, más nos acercamos a la etapa de las “hormonas revolucionadas”. Chicos y chicas empiezan a tener necesidades sexuales y a experimentar la atracción y el deseo, y usan la masturbación como una forma de satisfacer dichas necesidades. De nuevo, es conveniente hacer hincapié en la normalidad del fenómeno para evitar que los adolescentes se repriman (por pensar que hacerlo es algo negativo) o lo oculten por vergüenza. Por supuesto, siempre hay que explicar que estas conductas hay que hacerlas en la intimidad, no en la calle ni en contextos inadecuados como el Instituto.

 

A modo de conclusión, los factores clave a la hora de hablar sobre sexualidad con nuestros hijos son la accesibilidad, la apertura a cualquier duda, la naturalidad, la espontaneidad y la adaptación a la edad y nivel de madurez de los niños. Una educación afectivo-sexual con estas características hará que nuestros hijos crezcan sin prejuicios sobre la sexualidad y disfruten de ella sin riesgos. Y si no te sientes preparado/a para manejar esta información, no dudes en contactar con profesionales.

 

 



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