¿¿Otra vez tú?? Monotonía en la intimidad | aidepsicologia
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¿¿Otra vez tú?? Monotonía en la intimidad

La tememos…
Se oculta tras el minutero del reloj…
Es siamesa al paso del tiempo…
Nos empuja con su inercia…
Es… La irrefrenable tendencia a la cotidianidad.

Somos seres de costumbres. En general, nos gusta sentir que tenemos el control y que podemos preveer que va a pasar. No quiere decir que nos convirtamos en Rappel (tengo que tener cuidado con estas expresiones, que delatan la generación a la que pertenezco!). Lo que implica es que llegamos a disfrutar de lo cotidiano, de lo familiar, de lo cómodo. Hasta aquí, todo correcto. El problema se plantea cuando esto empapa nuestra intimidad sexual y de pareja. Cuando la rutina entra por la puerta del dormitorio, la pasión sale despavorida por la ventana.

En la consulta, en muchas ocasiones nos encontramos con preguntas relacionadas con esta temática que están también a pie de calle y que nos gustaría ayudar a resolver a través de este artículo.

 ¿Cuáles son los posibles síntomas o señales de alerta ante la monotonía en la vida sexual de la pareja?

Pueden ser varias, pero quizás el más habitual es la disminución del deseo, de la líbido, es decir, la reducción de la apetencia por mantener relaciones sexuales con la pareja. En ocasiones las relaciones acaban por convertirse en unos “deberes” que hay que cumplir, en el mejor de los casos una vez en semana. No es algo que uno “desee” sino que se autoimpone “porque toca”.

 ¿Se puede deber a otras causas además de al inevitable paso del tiempo?

Las razones son múltiples y suelen estar combinadas, es decir, no tiene por qué existir una causa única. Éstas suelen tener que ver con la falta de tiempo, el estrés, los horarios incompatibles, el cansancio físico y psicológico, problemas en la convivencia, problemas de pareja o de comunicación, otros problemas o dificultades de tipo sexual, y por supuesto, porque si no se hace nada por romper la cotidianidad, la persona con la que convivimos acabará por convertirse más en un/a compañero/a de piso que en una pareja.

El deseo, como hemos dicho en otras ocasiones, se alimenta de la novedad, de lo imprevisible, de la sorpresa… Y el hábito, la monotonía y la rutina son sus peores enemigos.

 ¿La llegada de la monotonía suele ser sinónimo de ruptura?

No tiene por qué. Muchas parejas se habitúan a esta forma de relacionarse, incluso la dan por normal llegado un determinado momento en la relación. El problema suele venir cuando uno/a de los miembros de la pareja demanda una mayor “calidad” o cantidad de relaciones y el otro/a no siente esa necesidad.

Aún así, se puede buscar ayuda profesional y la ruptura no tiene por qué ser la única salida.

 ¿Es posible superar esta situación? ¿De qué forma?

Sí que es posible. De hecho, en ocasiones la pareja puede salir vigorizada tras afrontar una situación como ésta, ya que se refuerzan los vínculos y se aumenta la intimidad.

A veces es suficiente con mostrar un poco más de interés, tener iniciativa, innovar y no “dormirse en los laureles” esperando que las cosas “surjan” de forma espontánea. Si analizamos nuestro día a día, ¿cuántas cosas son verdaderamente espontáneas? Probablemente muy muy pocas. Casi todo requiere de un cierto grado de planificación, y con el sexo ocurre lo mismo. Aunque un “aquí te pillo aquí te mato” puede resultar de lo más estimulante, lo cierto es que por la vorágine cotidiana (y más por ejemplo cuando se tiene familia) es posible que sean pocas las ocasiones en las que podemos afrontar de esta forma las relaciones sexuales, por lo que un cierto grado de planificación puede ser interesante.

Algo tan sencillo como que una vez a la semana (en semanas alternas por ejemplo) uno/a de los miembros de la pareja se ocupe de organizar un encuentro sexual “diferente” y cite al otro/a, puede ser un gran estímulo para mejorar las relaciones sexuales.

Además, para estimular el deseo, hay que tener el sexo presente. Si es lo último de nuestra lista de “cosas por hacer”, lo más probable es que ni llegue. Hay que tenerlo en mente, y darle cierta prioridad.

 Además de las posibles terapias psicológicas y sexológicas ¿se puede hacer algo sin seguimiento profesional?

  •  Como hemos dicho antes, cada uno/a puede responsabilizarse de llevar las riendas de un encuentro sexual a la semana. Esto implica desde buscar el momento y citar al otro/a, hasta elegir el modo de tener las relaciones, acondicionar el lugar… Y mejor si es sorpresa! Eso aumentará las posibilidades de despertar la curiosidad y el deseo en el otro/a miembro de la pareja.
  •  Introducir variaciones en las relaciones sexuales: diversos lugares, acondicionamiento del mismo, distintas posturas, en momentos del día diferentes, cambios de roles (activo/pasivo por ejemplo…)
  •  Utilizar juguetes eróticos: existe una gran variedad de artículos que nos pueden ayudar a introducir novedad en nuestras relaciones sexuales: lencería, dildos, vibradores, aceites, lubricantes, plumas, pintura comestible, velas aromáticas y de masaje, polvos de sabores… y un largo etcétera. Además cada vez es más sencillo acceder a este tipo de artículos, ya sea en sex-shops o en tiendas online con envío discreto.
  •  Utilizar la Fantasía: recurso ilimitado que añade pluralidad a las relaciones. Sin necesidad de cambiar de pareja o de escenario, podemos imaginar que somos una espía rusa que está intentando sonsacar los secretos más profundos a un americano a través de técnicas amatorias sin límite, o que somos el príncipe azul que rescata a su princesa de una torre y luego se la lleva al huerto… De todo… Y pueden ser fantasías compartidas con la pareja o guardarlas en nuestra intimidad para dar rienda suelta a nuestra imaginación.
  •  Películas, relatos, cómics eróticos… Qué mejor que mezclar cultura y sexo, el arte de la literatura o el cine al servicio de la innovación erótica. E incluso, si sois hábiles en el noble arte de la escritura, ¿por qué no construir un relato erótico a medias?
  •  Y no hay que olvidar, especialmente en los casos de poca motivación o problemáticas más profundas a nivel sexual o de pareja, que acudir a un/a profesional puede ser mas que recomendable, ya sea a través de una terapia sexual, como a través de talleres de crecimiento erótico, que ayudarán a la pareja a aprender nuevas formas de relacionarse en el terreno sensual y sexual.
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