Los cuatro jinetes del Apocalipsis en la pareja | aidepsicologia
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Los cuatro jinetes del Apocalipsis en la pareja

En artículos anteriores de este blog (“Investigando el amor” y “Cinco claves para ser feliz en pareja”) hemos puesto la lupa en aquellas cuestiones que se consideran claves para que una relación de pareja sea saludable y ello implique satisfacción para los miembros de la misma. En esta ocasión nos ocuparemos precisamente de lo contrario, aquellos componentes que suponen un “cáncer” para la relación y que no sólo la vuelven tóxica, sino que además son indicios claros de mal pronóstico.

Siguiendo las tesis del psicólogo norteamericano Jonh Gottman, hay cuatro formas de interacción en las parejas que son tan disfuncionales, que hacen que su pronóstico sea “crítico” y que el tratamiento terapéutico sea tremendamente complicado. Estos “jinetes del Apocalipsis” son los siguientes:

  • Actitud crítica: no estamos hablando de crítica constructiva (la cual es recomendable e interesante para una buena evolución de la pareja), ni de quejas puntuales (que aunque puedan ser poco gratas, no tienen por qué ser disfuncionales). Hablamos de críticas persistentes hacia la otra persona, hacia su esencia (no hacia su comportamiento, lo que podría ser una crítica constructiva). Se trata de juicios globales que minusvaloran al otro/a, y que pueden llegar a menoscabar su autoestima y seguridad en sí mismo/a. Frases como “¡Cómo puede ser tan inútil!” o “Eres imbécil”, podrían ser ejemplos de esta actitud crítica persistente.
  • Actitud de desprecio: de todos los “jinetes” este quizás sea el más destructivo y el que mayor deterioro  provoca e la relación. Implica la burla, el insulto, el sarcasmo hiriente, las palabras con intención explícita de daño… (como parejas que somos y por lo bien que conocemos a la otra persona, tenemos el arma para hacerles daño, su “kriptonita”). A veces esta actitud está provocada por el rencor (por una infidelidad por ejemplo, o por un sentimiento de “revancha” ante un daño sufrido), y el desprecio no hace otra cosa que aumentarlo. Y no se puede ser feliz en pareja (ni solo, realmente), llevando la mochila del rencor.
  • Actitud defensiva: ante la existencia de un problema en la pareja la culpa (responsabilidad, mejor dicho) es sistemáticamente del otro/a. Ausencia total de autocrítica y tendencia  a la justificación e incluso al victimismo. “El problema no es mío, a mi no me pasa nada”.  En estas circunstancias es muy complicada la negociación y los conflictos o no se resuelven, o se omiten, lo que no los hace desaparecer por “arte de magia”.
  • Actitud evitativa: desconexión del otro/a, distancia física y emocional, indiferencia. Puede parecer que esta actitud no es tan destructiva como las demás, puesto que a priori no supone aportar nada negativo a la relación. Sin embrago es una de las más duras, puesto que, como seres humanos, la atención es un refuerzo fundamental y básico que necesitamos desde que somos pequeños/as y si nuestra pareja que debe ser fuente de apoyo y cariño, nos ignora sistemáticamente, eso nos destroza. Lo contrario al amor no es el odio, es la indiferencia (de hecho, es uno de los criterios que definen el final de un proceso de duelo tras una ruptura de pareja). Si tu pareja te es indiferente o viceversa, quizás es momento de emprender caminos separados.

 

Si tu relación se enfrenta a alguno de estos jinetes, sin duda no es una relación saludable. Quizás debas plantearte la viabilidad de la misma, o buscar ayuda profesional que te/os permita buscar soluciones.

Lo que es seguro es que no debes conformarte a “vivir con ello” porque su toxicidad sobrepasará las barreras de la pareja para “metastatizar” en nuestro estado de ánimo y bienestar. Sólo tenemos una vida (hinduistas aparte!). No te permitas envenenarla!

 

Rebeca Lajos Rañó
Psicóloga Sexóloga en Aidé

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