Falta de deseo sexual | aidepsicologia
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Falta de deseo sexual

Definición de DESEO: el deseo es la necesidad, la apetencia, las ganas, de tener un contacto sexual (en el sentido más amplio de la palabra, y no solamente referido al coito).

La incidencia y prevalencia de los problemas de deseo es difícil de establecer, a veces por falta de consenso en la definición del propio trastorno. En lo que sí hay consenso es en que la ausencia de deseo es el problema sexual más frecuente en las mujeres (con prevalencia, según autores, entre el 22% y el 50% de la población femenina) que al hombre (con prevalencia, según autores, entre el 10% y el 15% de los varones).

El deseo una fase de corte más “psicológico” dentro de la respuesta sexual humana (que consta de cinco fases: deseo, excitación, orgasmo, resolucion y satisfacción). El deseo no cuenta con un correlato fisiológico con el que se pueda medir (como si ocurre en el orgasmo o la excitación), sino que es una fase más “subjetiva” en la respuesta sexual humana.

El deseo es estimulado por estímulos eróticos externos: caricias, imágenes, aromas, sabores, sonidos, presencia cercana de un cuerpo, que percibimos a través de nuestros sentidos, y también es estimulado por estímulos eróticos internos: pensamientos fantasías, sentimientos… Conociendo esto, he aquí una gran fuente de recursos para mejorar la líbido: poniendo en juego nuestros sentidos podemos potenciar nuestro deseo de una forma sorprendente.

Posibles Causas de la falta de deseo:

1. Biológicas: como trastornos endocrinos o insuficiencia renal, o problemas físicos por ejemplo

2. Psicológicas: (la mayoría)

  • Aburrimiento, rutina
  • Estrés
  • Otra disfunción sexual
  • Malas experiencias sexuales previas
  • Baja autoestima
  • Educación sexual deficitaria o sesgada
  • Falta comunicación en la pareja
  • Aparición de tercera persona
  • Ansiedad ante las relaciones sexuales: miedo a la intimidad, ansiedad anticipatoria, inexperiencia…
  • Falta de atracción por la pareja
  • Problemas de pareja
  • Sentimientos de peligro ante las relaciones sexuales (miedo al embarazo por ejemplo) o presencia de relaciones sexuales sin ganas o forzosas.
  • Otros problemas de tipo psicológico: depresión, ansiedad…

Lo mejor: detectar origen y actuar

¿Qué podemos hacer ante esta dificultad?

  • Creación de fantasías (primera cita otra vez, pelis…): No tienen por qué ser compartidas… “Yo me lo guiso, yo me lo como”…
  • Masajes: una puerta al deseo es la relajación: caricias, suaves masajes con distintas partes del cuerpo, en un ambiente relajado pueden ser puerta a un encuentro sexual altamente gratificante
  • Aumentar tiempo estimulación
  • Masturbación (conocimiento propio cuerpo…)Yo hablaría mas bien de “autoerotismo”, que es más amplio que masturbación, y no se centra únicamente en los genitales, sino en sentir placer a través de caricias por todo el cuerpo. Nuestro mayor órgano sexual es.. la piel!! Estamos rodeados de dos metros cuadrados de piel con terminaciones nerviosas altamente sensibles y en la mayor parte de los casos nos centramos sólo en una pequeña parcela genital… Desata todo el potencial placentero que hay en ti descubriendo cada cm de tu piel a través de las caricias.
  • Uso de juguetes sexuales: como una forma de introducir novedad en las relaciones y luchar contra el síndrome del “sábado sabadote… esta noche si que mete”. El uso de este tipo de materiales no es obligatorio, sino una posibilidad. Es importante estar de acuerdo, para evitar posibles situaciones incómodas o de presión.
  • Para sentir deseo, hay que tenerlo presente: es posible que con la rutina y el ritmo de vida tan acelerado que en ocasiones tenemos, releguemos lo sexual al último apartado… lo ultimo después de una larga serie de obligaciones…Hay que darle prioridad… tenemos que pensar en él, tenerlo en mente, alimentarlo… sino, la falta de costumbre hará que sea más factible que desaparezca, e incluso que no lo lleguemos a echar de menos.
  • Ejercicios de Kegel: reforzar músculos pelvis. Tienen más que ver con la excitación y con ser un facilitador orgásmico, que con el deseo en si, pero nunca vienen mal, puesto que fortalecen los músculos y favorecen la irrigación sanguínea de la zona.
  • Terapia psicológica/sexológica: en ocasiones es necesaria la intervención de un/a profesional para resolver los problemas de deseo. Los/as sexólogas poseen una formación especializada de cara a resolver dificultades de índole sexual, entre las cuales la pérdida o disminución del deseo es una de las más frecuentes.

Rebeca Lajos Rañó
Psicóloga Sexóloga Aidé

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