Cariño, te juro que es la primera vez q me pasa... (II) | aidepsicologia
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Cariño, te juro que es la primera vez q me pasa… (II)

Hablamos del temido gatillazo o fallo de erección. Sea o no sea la primera vez que te pasa, es probable que vivas ese momento con ansiedad, tal y como comentábamos en la anterior entrada de este blog. Y además esa ansiedad pueda aparecer de nuevo de cara a un próximo encuentro sexual (ansiedad anticipatoria).

En un intento para evitar el temido siguiente gatillazo, una respuesta muy común es el hipercontrol, es decir, tratar de centrarnos en nuestro pene y someter a evaluación cómo esta funcionando la erección; si es suficiente, si parece que se está perdiendo, si no es total… Es lo que se llama el rol de espectador. Pasamos a analizar el encuentro sexual desde fuera; en lugar de sentir (ser “actores”), de centrarnos en las sensaciones placenteras y excitantes, nos centramos en el funcionamiento, en la erección, desconectando por completo de aquello que nos provocaría excitación y por consiguiente una erección. Es la paradoja del rol de espectador: tratando de evitar el fallo de erección, intento controlar el nivel de la misma centrándome en el funcionamiento y así, desconecto mi atención erótica, por lo que no me excito y por lo tanto no voy a conseguir la erección (ya que ésta es un reflejo que se produce al aparecer la excitación). Si a esta desconexión erótica y de las sensaciones, le añadimos la ansiedad anticipatoria, más la que nos genere la propia situación de no conseguir controlar la erección en ese momento… Mal asunto. Comienza el círculo vicioso y a nuestro protagonista de la pista central, que está bajo todos los focos, ya no lo levanta ni Perry…

Quizás alguno de los que leéis este artículo tengáis un amigo al que le ha pasado algo parecido. Bien, decidle que no se alarme. Veamos algunas cosillas que podemos hacer para enfrentarnos a este fantasma:

  • Relajación: la ansiedad como hemos visto, es uno de los factores que hacen que el problema aparezca y se mantenga. Trata de afrontar el encuentro sexual no como una prueba, sino como un momento para compartir intimidad, para sentir placer, para disfrutar, para comunicarte. Nada de presiones! Objetivo: pasárselo bien! Y para eso, el pene no es imprescindible!
  •  Concentrar nuestra atención en lo erótico, en lo sensual, en lo sexual, en aquello que nos provoca excitación… en lugar de centrarnos en la respuesta erectiva de nuestro pene. Empieza a ser actor y no espectador. Concéntrate en disfrutar, en sentir y no en evaluar el tamaño o la dureza de tu miembro. Tú eres el protagonista, todo tú, no sólo una parte.
  • Olvida que el coito es el objetivo (salvo que estéis pensando en aumentar familia, claro!): en la mayoría de los casos las dificultades de erección aparecen ante la penetración. El coito es una práctica más, pero no es la única ni la definitiva. Caricias, abrazos, besos apasionados, masajes, sexo oral… Todo ello también son relaciones sexuales y no “teloneros” del coito. No los olvides! Ellos son en gran medida responsables de la excitación. Y si no me creéis, pensad en uno de esos besos apasionados y profundos de los comienzos de una relación… ¿son o no son excitantes?
  • Si eres la pareja sexual del afectado en cuestión: no te responsabilices de lo que ocurre. Lo más probable es que no se deba a ti. Sí, le gustas y sí le atraes. Es más, puede que le gustes tanto o le importes tanto, o le impongas tanto, que eso sea lo que le provoca la presión. Y sobre todo, no te pongas en plan comando: “Esto lo levanto yo como sea”, porque lo más probable es que sea un desastre. El se sentirá más presionado (ansiedad por las nubes) y tú te sentirás frustrado/a. Ante un “gatillazo”, la mejor respuesta es relativizar y restar importancia, y que no os centréis en el pene, ni tú, ni él. Como si no existiera. Caricias, besos, abrazos, susurros, juegos… que harán que la excitación vuelva y con ella… tarán!! la erección!! Y si no vuelve, también habréis pasado un ratito la mar de bueno.
  • Acudir a un/a profesional: en muchas ocasiones la ayuda de un sexólogo/a es recomedable porque será necesaria una intervención más profesional tanto para incidir en los aspectos anteriormente mencionados como en otros relacionados con factores psicológicos. Respecto a la medicación (la mítica Viagra, o sus compañeras Cialis y Levitra) también pueden ser una opción para los casos de disfunción eréctil (no “simples” gatillazos) especialmente cuando en el origen hay factores orgánicos, pero siempre siempre siempre bajo prescripción y control médico. Con cierta frecuencia en las consultas de sexología nos encontramos con casos en los que además de un problema de erección aparece un segundo problema; la dependencia de la pastillita azul. El intento de solución ha generado un nuevo problema. Ante la duda, acude siempre a un/a profesional.

 

Este artículo no pretende ser exhaustivo a la hora de tratar un tema tan amplio como es el de los problemas de erección, pero esperamos que os haya resultado interesante y se lo recomendéis a ese “amigo” que sabéis que ha pasado por algo parecido. 😉

Rebeca Lajos Rañó
Psicóloga-Sexóloga de Aidé

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