¿Amar o depender? | aidepsicologia
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¿Amar o depender?

AMAR NO ES LO MISMO QUE DEPENDER
by Gabriel Ródenas
Depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de automutilación psicológica donde el amor propio, el autorrespeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente. (Walter Riso)
AMAR NO ES LO MISMO QUE DEPENDER
by Gabriel Ródenas

La dependencia emocional se define como una necesidad extrema que una persona siente hacia su pareja como un intento desadaptativo de cubrir carencias afectivas insatisfechas. Popularmente puede verse como que la persona es “adicta al amor” pero, aunque parecen sinónimos, conceptualmente y psicológicamente no son lo mismo. Es cierto que muchas de las características son compartidas con las adicciones, pero la dependencia emocional se basa exclusivamente en el establecimiento de relaciones de pareja y con un trasfondo muy característico, que explicamos a continuación:

  1. Ansiedad de separación: tiene que ver con el miedo persistente a distanciarse o al abandono por parte de la pareja. Se puede observar con frases o pensamientos del tipo “Cuando tengo una discusión con mi pareja, tengo miedo a que deje de quererme” o “Me siento intranquilo/a cuando no sé dónde está mi pareja”.
  2. Expresión afectiva constante: la persona necesita continuas muestras de amor y de afecto por parte de su pareja, todo ello nutrido por un sentimiento de inseguridad y desconfianza en la relación. En muchas ocasiones esta necesidad resulta insaciable, ya que se sustenta en la idea de “Si mi pareja no me lo demuestra constantemente, es que ya no me quiere”.
  3. Modificar los planes: se trata de cambiar tu planning y las actividades propias por el deseo de satisfacer a tu pareja. Tu pareja es el centro de tu vida, por lo que toda la tuya tiene que ser por y para él/ella.
  4. Miedo a la soledad: muy relacionado con el primer punto, tiene que ver con el miedo a no sentirse querido/a y a estar solo/a. La persona contempla la soledad como una situación catastrófica, necesitando a otra para sentirse protegida y equilibrada, todo ello para intentar cubrir carencias afectivas y aumentar su autoestima.
  5. Expresión límite: aunque no aparezca en todos los casos, sólo en los extremos, en ocasiones cuando la persona dependiente cree que pueden romper con ella, perdiendo así el sentido de su vida, surge la amenaza o la realización de actos impulsivos de autoagresión. Estos comportamientos son típicos del Trastorno límite de la Personalidad. Un ejemplo sería “He amenazado a mi pareja con hacerme daño si decide dejarme”.
  6. Búsqueda de atención: reiteradamente la persona dependiente busca de forma activa la atención de su pareja, para que ésta se convierta también en el centro de su vida.

 

Aparentemente puede parecer que todo esto no es tan grave y que una persona puede aguantar toda su vida viviendo así porque, ¿qué hay de malo en priorizar el amor a mi pareja sobre las demás aspectos de la vida? Pero la realidad es que estas situaciones no suelen acabar bien. Jorge Castelló Blasco, experto en dependencia emocional, menciona casos tan inquietantes en los que es tal el punto desadaptativo de la relación, que la persona es capaz de aguantar malos tratos con tal de seguir con su pareja o soportar humillaciones en las que la persona dependiente por ejemplo, organiza una cena en su propia casa para su pareja y su amante y posteriormente observa como ambos se van al cuarto a “seguir con la velada” (y no hablamos de un caso de voyerismo).

Si tenéis pareja, o habéis tenido alguna y observáis algunas de estas característica… ¡no os asustéis! Es razonable que si tenemos pareja, nos sintamos preocupados cuando no esté, que a veces contemplemos la idea de que es posible que en algún momento podamos romper, que en ocasiones sacrifiquemos cosas que nos gustan para agradarla y sobre todo, nos encanta que esa persona nos demuestre que se siente genial a nuestro lado. Cuando se habla de dependencia emocional, describimos un suceso patológico, en la que la persona se priva de su libertad y cuando lo mencionado anteriormente se convierte en habitual, apareciendo casi todos los día y de forma rígida. Para mí, la mejor forma de comprenderlo es cuando el “QUIERO estar con mi pareja” se convierte en el “NECESITO estar con mi pareja” (en este sentido, las pelis “romaticonas”, los cuentos de hadas y las canciones desgarradoras de amor y desamor, nos han hecho mucho daño…)

“Ama sin renunciar a tu identidad. No existo para ti, sino contigo”.

“La dependencia emocional es algo que convierte el amor en un suplicio, convierte algo que tendría que ser muy bonito y que debería aportarnos muchísimo, en algo que es horroroso en muchas ocasiones y que resta amor propio y calidad de vida al dependiente, consumiéndolo poco a poco y atormentándolo.” (Jorge Castelló Blasco, 2012)

Gabriel Ródenas Perea
Prácticum Universidad de Sevilla

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