Afrontando la infertilidad II | aidepsicologia
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Afrontando la infertilidad II

En un artículo anterior (Afrontando la infertilidad I) hablamos sobre la importancia del trabajo psicológico en las situaciones de esterilidad e infertilidad, explicando algunos conceptos básicos sobre este tema y enumerando algunas de las consecuencias psicológicas de este proceso.

 

En este artículo vamos a centrarnos en el proceso psicológico que atraviesa una pareja, tanto individualmente como en conjunto, desde que saben que tienen un problema de esterilidad hasta que consiguen el embarazo o se plantean otras opciones, como pueden ser la adopción o no tener descendencia.

 

La mayoría de las parejas no saben que tienen problemas para concebir hasta que se deciden a ser padres. Todos/as tendemos a considerar que somos fértiles a priori. Si no hay enfermedades previas en alguno de los miembros de la pareja, se recomienda intentar el embarazo de forma natural durante un año. (hay que tener en cuenta que, incluso cuando no hay problemática alguna, a veces el embarazo tarda en producirse).

 

Cuando pasa el año sin embarazo se suele realizar un estudio a los dos miembros de la pareja y se llega a un diagnóstico que puede ser muy variado. Pongamos por caso que se detectan problemas médicos cuya solución pasa por un tratamiento o una operación antes de intentar el embarazo (como puede ser el caso de los miomas o la endometriosis). A nivel psicológico, en ese momento la pareja y la persona a nivel individual que tiene el problema médico, tienen que asumir lo que les esta pasando, y para asumir cualquier circunstancia, se necesita información y tiempo. La primera suele estar disponible, pero sobre todo información médica y muchas veces se necesita comprensión, escucha, hablar de sentimientos… y esto no se suele contemplar desde las clínicas de reproducción asistida.

 

En relación con el tiempo, si se acude a una clínica de reproducción, todo se sucede de forma bastante vertiginosa desde que se tiene el diagnostico y no se suele tener el tiempo suficiente para asumir lo que esta ocurriendo.

 

Nuestra recomendación en esta fase es, una vez que se tiene el diagnostico, tomarse un tiempo (unas semanas, un mes…) para pensar sobre lo que está ocurriendo, recabar toda la información necesaria sobre el tratamiento que se les haya aconsejado, hablar con la pareja, hablar con otras personas relevantes y hablar con un psicólogo/a si es necesario y decidir qué camino tomar.

 

Cuando se decide realizar un tratamiento (inseminación o “in vitro”) al principio los sentimientos predominantes suelen ser esperanza e ilusión. Dependiendo del tratamiento, el proceso será más o menos duro (una “in vitro” suele ser más difícil porque es más agresiva a nivel físico y porque tiene un alto componente hormonal, que puede desestabilizar emocionalmente a la persona).

Conforme van pasando los días, la esperanza y la ilusión permanecen pero además suelen aparecer con mucha fuerza otros sentimientos, como el miedo a no conseguir el embarazo. En esta fase del proceso es esencial el poder hablar con alguien sobre cómo nos sentimos, y hay veces en las que es necesario el apoyo psicológico para aprender a gestionar las emociones.

 

Los tratamientos pueden tener como resultado obtener un embarazo o no. En el primer caso, además de la alegría de haber conseguido lo que tanto se deseaba, existe mucho miedo a un posible aborto. Este miedo está presente en cualquier embarazo, pero en las mujeres con embarazos por tratamientos de reproducción asistida, es mucho mayor y como consecuencia se produce una elevación de los niveles de ansiedad, que en algunos casos es muy significativa. En estas circunstancias es fundamental saber manejar estas emociones para que el embarazo no sea una época estresante y se pueda disfrutar de ese período.

 

Hay datos que hablan de un 20% o 25% de abortos espontáneos en mujeres con tratamientos de reproducción asistida. Cuando esto ocurre, la probabilidad de padecer ansiedad o depresión es mucho mayor y esta probabilidad se eleva exponencialmente cuantos más abortos se tengan. Es en estos casos donde más necesaria es la ayuda psicológica para la pareja.

 

En el caso de no conseguir el embarazo la sensación de fracaso es abrumadora y además suele haber sentimientos de culpa, ansiedad, frustración, impotencia… Si los tratamientos se repiten y sigue sin producirse el embarazo, todos estos sentimientos aumentan y la mujer o el hombre pueden acabar sufriendo un trastorno de ansiedad o una depresión.

 

Dicho todo esto, es clara la necesidad de apoyo psicológico en el proceso descrito de reproducción asistida, y es curioso cómo, siendo algo tan patente a nivel teórico, en la práctica nos encontramos con que son muy pocas las parejas que tienen apoyo psicológico durante el proceso, entre otras razones porque no se ha visibilizado esta necesidad y muchas personas creen que deben de aguantar ellos/as solos/as todo lo que les pasa.

 

Pero no olvidemos que pedir ayuda es de valientes.

Carmen María Miera Ardila
Psicóloga- Sexóloga Aidé



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